Gerardo Hernández Zorroza

El quick de la revolución

Diversos sindicatos denuncian desde hace años que los gobiernos buscan la privatización de servicios públicos. Pero hay otra lectura más perversa que ve la mano negra del «amo» (las élites) moviendo los hilos de las intervenciones sociales o experimentos que se llevan a cabo desde un «Alto Mando» estratégico.

Lo más curioso de todo es que el «amo» ni siquiera precisa esforzarse para frenar aquellas iniciativas particulares que no van con él o no le interesan, dado que somos nosotros mismos quienes nos frenamos, pues hemos interiorizado, hasta el tuétano, el miedo al amo. Hemos sido así condicionados a no salirnos del guión establecido por su «programa». Y no solo eso, sino a frenar incluso que otros lo hagan. La inmensa mayoría sin saber por qué. Es ese temor, y no otra cosa, nuestro principal freno.

Hacer la revolución enfrentándose a las élites, muchos lo saben, estaría abocado al fracaso, pues ello no resuelve nuestra confusión básica, que es temer a un enemigo que no existe y que se nutre, cual vampiro emocional, de nuestro miedo y nos ata con falsos o ilusorios grilletes de esclavo.

 

 

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