Inmunidad
Es interesante bucear en los vocablos más repetidos durante un lapso de tiempo. Ahora el concepto de inmunidad, con toda seguridad estará en el podio. Como vivimos en tiempos de una comunicación primaria y superficial, se olvida de la complejidad respecto a la esencia de inmunidad. Los romanos, la utilizaban para dejar de pagar impuestos de ciertos colectivos, o personas individuales. La iglesia, también es una institución muy inmunitaria, como asimismo los políticos electos, entre otros colectivos.
Mezclar lo social con términos de las ciencias naturales provenientes de otras miradas del conocimiento es una trampa política más. Se busca la protección de la comunidad, por medio de la protección de los individuos. La comunidad presupone diluir las fronteras de la individualidad. El sistema feroz de un capitalismo desbocado, ha lanzado el salvavidas como un recurso desesperado, al utilizar lo público, y lo privado, con el añadido de la caridad de unos personajes indecentemente ricos, haciendo lo que a lo largo de la historia, siempre han hecho los que tienen la conciencia turbia, que nos es otra cosa que practicar la caridad. Toda esta urdimbre tóxica, dentro de muy poco, la mayoría la va a sufrir.
La prueba que el conocimiento holístico, es inexistente se demuestra con el aplauso de todo este contubernio, por parte de las batas blancas. La democracia inmunitaria en la que estamos, tiene muy poca comunidad, ya que el sistema político-económico, prima el negocio, por encima de los cadáveres, o de las personas que perderán la salud para el resto de su vida, como está sucediendo. Política y medicina, ámbitos heterogéneos, se confunden. La enfermedad que provoca la covid, que afecta a la respiración, en su día Hermann Broch, vaticinó que el aire iba a terminar convirtiéndose en un campo de batalla, la comunidad humana se iba a asfixiar con los venenos utilizados contra sí misma. La inmunidad no nos va a salvar. El remedio se convertirá en un veneno, de una sociedad, conectada a un centro incontrolable.
La partidocracia actual, es incapaz y será siempre incapaz para enfrentarse a los retos que se van a encontrar los que ahora están en la escuela primaria. El catastrofismo, que en definitiva es el milenarismo histórico, siempre se ha caracterizado por no hacer nunca nada, y esconderse en las faldas de cualquier religión. Todo lo contrario a la propuesta para cambiar las estructuras de poder, para construir una sociedad gobernada por ella, y no por los parásitos actuales.
Atentamente,