La cara oculta tras el «incidente» de tráfico provocado por la señora Esperanza Aguirre
En este caso, como en muchísimas otras ocasiones, tras la anécdota se quiere ocultar deliberadamente la impunidad absoluta en la que viven esas personas que ocupan, sin el más mínimo mérito: intelectual, humano, educativo, filosófico, socio-económico, socio-político, artístico… el vértice de la pirámide social.
Desde donde contemplan con desprecio y arrogancia feudal a sus plebeyos y lacayos. Desde donde de forma sibilina, necia y torticera invocan constantemente el amor a la patria, la dedicación a ella, la entrega sumisa a esa idea, que como pendón enarbolan en cualquier ocasión propicia que se les presente. Sin ser conscientes o siéndolo de la vileza de su actuación.
Ideas, sentimientos y mentiras que ya fueron criticados de manera taxativa y axiomática por Samuel Johnson, en el siglo XVIII, segundo autor más citado de la lengua inglesa tras Shakespeare, en su famosa sentencia: ‘El patriotismo es el último refugio de los canallas’. Y que Stanley Kubrick retomó en un guión genial y en una película magistral en el siglo XX: ‘Senderos de gloria’. No permitamos de ninguna manera que esas personas ganen –el próximo mayo– las elecciones al Parlamento Europeo.