Los repartos de Barcina
La Presidenta de Navarra lanza sin rubor las ideas más peregrinas con los nombres más pomposos.
Plantea el reparto del trabajo, idea que apoyamos, pero lo reduce al reparto entre las contrataciones precarias: sustituciones… En lugar de un contrato a jornada completa propone dos contratos a media jornada de los cuales se beneficiarán dos personas. Con lo lista que es nuestra presidenta, ¿cómo no se le ha ocurrido que si hace cuatro contrataciones a un cuarto de jornada su reparto se multiplicaría no por dos, sino por cuatro? Barcina no quiere el reparto del trabajo, solo quiere quitar como sea personas de las estadísticas del paro.
Dentro de poco se apuntará con la misma desfachatez al ‘reparto de la riqueza’. Lo tiene fácil, Bienestar Social puede conceder el doble de rentas de inserción dividiendo las actuales por dos, gran idea.
El reparto del trabajo es el reparto del trabajo existente, no el de las migajas de trabajo, y el reparto de la riqueza es el reparto de los recursos existentes, no el de los residuos.
La idea del reparto es que quien más tiene debe aportar más, para que reciba más quien tiene menos. El reparto del trabajo, para serlo tendría que afectar a todas las personas y tendría que plantearse reduciendo los abanicos salariales y con la aportación, naturalmente, de los beneficios empresariales.
Nuestra clase política parece no tener límite en la desfachatez y en la sinvergonzonería, degradan todo aquello de lo que hablan o sobre lo que proponen, por degradar, degradan hasta el lenguaje, en este caso la palabra reparto. ¿Podremos seguir hablando del reparto del trabajo, después de lo escuchado a Barcina? Habrá que seguir haciéndolo, pero dejando claro que la única idea que tiene Barcina de la palabra ‘reparto’ está ligada a ‘sobres’.