Olga Santisteban Otegui

Ni se compra ni se vende

El reciente caso, que acabamos de conocer (en una conocida revista, dicen del corazón) que una «famosa» presentadora y asidua del papel «couche», ha sido «madre» mediante una gestación subrogada o vientre de alquiler (como quieran llamarlo) ha vuelto a reabrir un viejo y espinoso debate, que no es otra cosa a mi entender y por mucho que se le «disfrace» al envoltorio, que lo acompaña no es más que, una mera transacción comercial, donde se compran quizás voluntades (todo tiene un precio) y se venden bebés a la carta. Este es el gran y lucrativo negocio que hay detrás de todo esto, donde acuden en su mayoría, ricos o famosos, en busca de ese hijo o hija deseada. La moral y la ética y quizás también, algún derecho humano, debería replantearnos como sociedad, hasta donde estamos dispuestos a llegar, para tener ese hijo o hija deseado. Los cuerpos de esas mujeres que gestan para otros, no se compran ni se venden.

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