Nini a la fuerza
No soy dueña de una casa ni de una tierra. No hay inmediatez en mi rescate.
Tras el naufragio se llevaron las birras y la cubitera. Solo dejaron trozos de sueños rotos y escarcha en el congelador.
Me niego a hacer del sofá mi torre de vigía. Prometo que el lunes que viene empiezo. Solo me falta averiguar el qué y el dónde.
La calle está llena de pintadas y la casa de insultos. En la mesa del salón, las facturas se acumulan.
No estoy desvelada, solo trasnochada e ignorada. Puedo tomar cualquier decisión con lucidez. No voy a convalidar vivir por aprender. Ahora quiero aprender cómo vivir.
Gracias abuela, porque tu paga es el voto de confianza que alimenta mis planes de mejora. Tengo 30 años, una carrera y un máster. Mis ilusiones caen en picado contra un futuro incierto. Perdida la motivación, las oportunidades arrastran mi autoestima por el suelo.