Oskar Fernandez Garcia

PNV: crónica de un desmoronamiento anunciado

Tal vez, los acontecimientos sobre la gestión económica y la responsabilidad política –entendida sistémicamente– por parte de Bidegi en todo lo relativo a la construcción de los diferentes tramos de la AP-1, bajo la responsabilidad de diferentes altos cargos del PNV, junto con la obcecación obsesiva por finalizar el trazado en su integridad de la llamada «Y vasca» y la enmienda a la totalidad presentada por la formación jeltzale a la propuesta de EH Bildu de instar al gobierno a una consulta sobre el derecho a decidir su futuro por parte del pueblo vasco, fijando una fecha para su realización, pueda suponer o conllevar el desmoronamiento y desintegración de la fachada de ese edificio político de la formación jeltzale, evanescente e intangible.

Construido durante lustros sin más sustento que los mesiánicos mensajes, basados en puras entelequias, vaguedades y ausencia absoluta de concreciones, que aglutina a lo que se suponía que eran excelentes gestores de los recursos públicos, a los que se creía que eran incasables defensores de las personas que aspiran, desde hace interminables décadas, a conseguir un Estado vasco, a los que debían ser infatigables luchadores por la defensa del territorio de sus ancestros. Todo eso se derrumba y desaparece ante una realidad que cada vez de forma más clara y lúcida va dibujando el verdadero entramado político-financiero de los cuadros dirigentes del PNV. La querella criminal interpuesta por la Diputación de Gipuzkoa en el juzgado de Azpeitia –por las increíbles y abominables irregularidades cometidas en la liquidación de algunos de los tramos de la AP-1– admitida por éste en diciembre del año pasado, la ampliación de la querella –ante el acumulo de más irregularidades– la reprobación por parte de la mencionada institución de las personas responsables del mayúsculo escándalo: el exdiputado General de Gipuzkoa Markel Olano y el exdiputado Foral de Infraestructura Viarias Eneko Goia, debido a pagos multimillonarios por trabajos que nunca se realizaron, y si llegaron a realizarse se han inflado y disparado en proporciones astronómicas, y ante la irrefutable realidad que diáfanamente aporta toda la documentación sobre las diferentes liquidaciones, las conclusiones técnicas, tan sólidas, aportadas por las empresas que han realizado los estudios e investigaciones sobre algunos tramos concretos ejecutados en la AP-1: ante todo esto, los cuadros dirigentes de la mencionada formación jeltzale no logran aportar ningún tipo de dato, argumentación coherente o explicación mínimamente lógica que pueda, de alguna manera, contrarrestar el increíble y mayúsculo desaguisado que se intuye y se infiere por la cantidad de documentación y estudios que se están revelando.

Los cuadros políticos jeltzales han optado, por el desatino, por una defensa numantina, cerril y obtusa, manteniendo a las cabezas visibles del escándalo: Markel Olano, Eneko Goia, Félix Urkola… en los primeros puestos de las listas electorales para ocupar respectivamente: el cargo de Diputado General de Gipuzkoa, la alcaldía de Donostia y la de Lazkao, seguramente debido a la imposibilidad de refutar y argumentar coherentemente el increíble y más que probable caso de gigantesca corrupción, instalada y anclada en lo más profundo de sus estructuras.

Evidentemente han optado por la pueril y beligerante máxima: «No hay mejor defensa que un buen ataque», intentando banalmente atacar de manera torticera y necia a la izquierda abertzale, achacándole las lúgubres tinieblas de una serie de acontecimientos absolutamente superados. Pero que según parece a esos cuadros dirigentes les proporcionaba el oxígeno y el maná para mantener a sus bases, militantes y simpatizantes durmiendo en el limbo de la desideologización absoluta.

La contundencia de los hechos acaecidos, en todo lo que respecta a la AP-1, la claridad axiomática de las conclusiones realizadas por las empresas técnicas contratadas por la Diputación de Gipuzkoa, junto con la increíble y paupérrima aprobación, a la que se vio obligado el Parlamento de vascongadas, debido al autonomismo a ultranza de la formación jeltzale, debiera conllevar el despertar sociopolítico de miles y miles de sus votantes, ante esa realidad que demuestra que en lo que ellos creían es una pura entelequia, y que el único voto que dibuja de manera diáfana un futuro lleno de luz, transparencia, esperanza, libertad, igualdad, tolerancia, ecuanimidad, justicia, eficacia y la inexorable construcción del ansiado Estado vasco, está en las manos de las mujeres y hombres que conforman EH Bildu.

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