Por un barrio seguro... y justo
En La Milagrosa-Arrosadia vienen ocurriendo desde hace un tiempo diferentes sucesos (suciedad, peleas, trapicheo e incluso una reciente agresión a un hostelero) que están creando un comprensible malestar y están afectando a la convivencia en el barrio. Hechos de este tipo motivaron en agosto el inicio de una recogida de firmas «por un barrio seguro» que ha tenido bastante repercusión y ha dado mucho que hablar en nuestras calles.
En una entrevista el promotor de la recogida de firmas expresaba que «tampoco queremos que inunden esto de cámaras, que al final nos vigilan a todos”» Totalmente de acuerdo. Este tipo de iniciativas, si no se tiene cuidado, suelen acabar siendo excusa para medidas de tipo policial que contribuyen, más que a nuestra seguridad, a nuestro control. De hecho, las cámaras ya existentes y la abundante presencia policial, más allá de su dudoso éxito como elemento disuasorio, sirven en ocasiones para vigilar movimientos y protestas críticas. Muchos de los conflictos mencionados han tenido como protagonistas a personas inmigrantes. Esto ha dado lugar en algunos casos a actitudes y comentarios con tintes xenófobos, a generalizaciones y a desconfianzas hacia grupos concretos.
Comentarios sobre su incapacidad de integrarse, su innata tendencia a la delincuencia, sus costumbres ‘incivilizadas’, las ayudas que reciben...Comentarios que en muchos casos no responden a la realidad o la exageran para así confirmar y justificar una imagen determinada de ellos. Pensamos que en la raíz de todos estos fenómenos se pueden identificar diversos factores que desde luego no los justifican pero si contribuyen a explicarlos.
Por un lado la situación de abandono y empobrecimiento, responsabilidad en parte del ayuntamiento, que vive el barrio. Paro y pobreza crecientes, desertización comercial, urbanización caótica y un largo etc. crean el escenario perfecto para estos sucesos.
Por otro lado no hay que olvidar por qué la gente emigra. El empobrecimiento de unos países para que otros podamos mantener nuestro nivel de vida empuja a millones de personas a la búsqueda de un futuro mejor. Esto no justifica lo que ocurre ni supone que debamos aceptarlo pero sí que nos recuerda que tratar de plantear lo que está pasando en términos de tendencias innatas de grupos concretos o en términos de seguridad no explica una situación que hunde sus raíces en cuestiones como la justicia social, la integración entre diferentes, la distribución de la riqueza o similares. Intentemos solucionar estas cuestiones y construir entre todos y todas un barrio seguro... y justo.