Iñaki San Sebastian

Que viene el koko

Al parecer, el pueblo soberano empieza a despertar de su letargo, a lo largo y ancho de la piel de toro. Se ha dado cuenta de no poder seguir en un sistema que produce desempleo, aumenta la desigualdad entre las personas y hace zozobrar al estado de bienestar. Y en esta tesitura un grupo de personas ha sido capaz de organizarse y dar a luz a Podemos, una nueva fuerza política que parece haber venido para quedarse. Tan es así que en unos meses, casi sin tiempo de echar a andar y presentar su proyecto, ya ha puesto de los nervios a quienes manejaban el cotarro. El 'que viene el koko' no deja de estar en boca de unas élites opulentas totalmente a la defensiva. Sería una pena que no aprovecharan la aparición de este fenómeno, para sensibilizarse ante la necesidad de un cambio en profundidad. Yo pediría menos miedo enfermizo y mucha más serenidad. Se trata de debatir con rigor las propuestas de los recién llegados, analizar su atractivo para una gran masa social que no tiene nada de tonta y ver lo que se puede hacer para resolver sus problemas del mejor modo posible.

Como punto de partida deberíamos pensar en los objetivos comunes para la mayoría de las personas. Yo me detendría en cuatro: Acabar con el desempleo, reducir drásticamente las desigualdades sociales, impedir que zozobre el estado del bienestar y frenar la acelerada destrucción de la biodiversidad.

Sobre las medidas concretas, son los sabios quienes han de debatir, respetando siempre al interlocutor. Sin saber exactamente cuál es el  programa definitivo de Podemos, veo en él cosas que se vienen diciendo hace bastante tiempo, Por ejemplo, destinar las mejoras de productividad a la reducción de horarios de trabajo, en lugar de aumentar la producción. Otra, fomentar la relocalización de las actividades productivas, en nuestro entorno próximo, para reducir costosos desplazamientos. Mas cosas, reordenar la educación, la sanidad y la jubilación; mejorar la eficiencia del sector público; reducir el despilfarro de energía y un largo etc.

Todo esto cuesta mucho dinero y exige una búsqueda exhaustiva de de fuente de financiación. Difícil, pero no imposible teniendo en cuenta que hay mucho dinero, a lo largo y ancho de la aldea global. La clave del éxito,  a nivel planetario, sería alcanzar acuerdos sobre una doble reforma fiscal nacional y transnacional. En casa menos impuestos indirectos para todos y más impuestos directos a las grandes fortunas. En el mundo, evitar que las multinacionales y el capital financiero sobrevuelen a los estados-nación, sin ningún contrapeso político.

Resumiendo, es obligado frenar a un mercado que se siente cómodo bajo la ley de la selva, beneficiándose de los paraísos fiscales, el secreto bancario, etc. No vamos bien si los ricos siguen siendo cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. ¿Están estas cosas en línea con lo que propone Podemos? Si fuera así, estaríamos hablando de temas siempre discutibles, pero que no merecen un silencio despectivo de los poderes fácticos.

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