Luis Berrizbeitia

Rosa Parks en Catalunya

El 1 de diciembre de 1956 una mujer de 42 años llamada Rosa Parks violó la ley del Estado de Alabama y se negó a ceder a un blanco el asiento que ocupaba en el autobús.

La ley que infringió constituía parte del ordenamiento jurídico de un país considerado como bastión de la democracia en el mundo occidental.

Alentado por su gesto de rebeldía, el movimiento en defensa de los derechos civiles cobró impulso y consiguió que ese mismo año la Corte Suprema de los Estados Unidos declarara inconstitucional la segregación en el transporte, primer paso en el proceso de desmantelamiento de la legislación racista estadounidense.

De esa forma, al violar la ley del Estado y ser encarcelada por ello, Rosa Parks contribuyó más que ninguna otra persona al progreso y consolidación de la democracia en los Estados Unidos de Norteamérica.

Con su acto, Rosa Parks demostró dos cosas:

Que la ley por sí sola no es garantía de democracia.

Que a veces la ley es solo un obstáculo erigido para separarnos de la democracia y la libertad.

Cataluña quiere votar para decidir su futuro, pero la ley española se lo impide, igual que la ley de Alabama impedía a Rosa Parks tomar sus propias decisiones y organizar su vida en libertad.

En esta encrucijada histórica, la pregunta a la que ha de responder la ciudadanía de Catalunya es la siguiente: ¿Deseas seguir ocupando resignadamente el asiento que te impone la ley española, o prefieres elegir tú mismo tu asiento y el destino al que quieres llegar?

Aquellos que en 1956 condenaron y encarcelaron a Rosa Parks por vulnerar la ley y rebelarse contra el ordenamiento jurídico vigente, son los mismos que, desde las trincheras del nacionalismo español más fanático e intransigente, condenan y encarcelan hoy a los catalanes por reclamar el derecho a decidir su futuro en libertad.

Sin embargo, frente a la represión desatada al amparo de las leyes dictadas por el nacionalismo español para perpetuar su dominio, el voto ciudadano hará que prevalezca en Cataluña la democracia.

Desde Euskal Herria, éste es el mensaje que humildemente traslado a mis hermanos y hermanas catalanes: cueste lo que cueste, el 1-O acudid a votar sin miedo y en libertad.

Rosa Parks estará con vosotros.

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