Asun Merinero Sierra | Juntera de Podemos-Ahal Dugu en Bizkaia

Sabin Etxea no paga traidores

Todas las personas físicas y jurídicas de Bizkaia deben cumplir con sus obligaciones tributarias, también los sindicatos. La hacienda Foral de Bizkaia tiene la obligación de velar porque los y las contribuyentes cumplan con estas obligaciones, también los sindicatos.

Creo que no. Nada en política fiscal en la CAV y en la CAE es casual en Bizkaia: ni las previsiones recaudatorias que crecen en años electorales (2015) y que se convierten en 75,5 millones que deben devolver los Ayuntamientos en 2016, ni los 3.200 millones de fraude fiscal estimado en economía sumergida, ni la negativa a poner en marcha un Observatorio de Lucha contra el fraude…

Tampoco creo que sea casual que la Hacienda Foral haya puesto su objetivo en las llamadas cajas de resistencia, ni siquiera en la casualidad del momento elegido.

Las cajas de resistencia son un auxilio solidario que permite que algunas personas trabajadoras puedan subsistir durante huelgas de larga duración. Que la Hacienda Foral de Bizkaia trate ese auxilio como renta de trabajo, ya suscita serias dudas. Más aún, si se justifica esta inspección en el marco del Plan de lucha contra el fraude, dentro de las inspecciones a organizaciones sociales y fundaciones, curioso objetivo teniendo en cuenta cómo se deslocalizan beneficios y la evasión y la elusión fiscal.

Hablar de cajas de resistencia en Euskadi supone señalar a los sindicatos, sobre todo a uno de ellos: ELA. Y hacerlo justo después de uno de los conflictos laborales más intensos, como el de las trabajadoras de las residencias de Bizkaia, es algo más que apercibimiento, y no precisamente tributario sino político, al sindicato, pero también a unas trabajadoras que han luchado por la dignidad y frente a la política de externalización, sin controles, de servicios asistenciales en manos de empresas privadas con afán de lucro, a costa de la calidad del servicio y del empleo.

El Diputado General de Bizkaia, Unai Rementeria, ya hizo el preaviso en marzo de 2017, a su manera: «ELA se ha convertido en una empresa de éxito que ha hecho del conflicto su producto estrella».

Su gobierno foral no se caracteriza por hacer contribuir e inspeccionar a las empresas de éxito, sino por bajar el tipo nominal de Impuesto de Sociedades, condonar deudas tributarias sin rendir cuentas y por ser muy condescendiente con la elusión fiscal. Por eso quizás ELA debería pasarse de verdad «al lado oscuro» y dejar las pancartas.

La venganza se sirve en inspección fiscal en Bizkaia. Es lamentable que se utilicen los recursos públicos para vendetas. Sabin Etxea no paga traidores.

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