Alberto Goikoa, Txane Senar, Gorka Bueno, Ainara Artetxe | LAB Irakaskuntza

Sí al cambio, sí al euskera

Ante el nuevo ataque que están sufriendo en Navarra el euskera y el profesorado de enseñanza en dicha lengua no podemos ni queremos quedarnos callados. Después de haber sufrido durante muchos años la dictadura del monolingüismo queremos que se escuche nuestra voz y queremos que se escuche nuestra lengua, el euskera, la «lingua navarrorum».

Con la excusa de las oposiciones planteadas por el departamento de Educación, el sector más reaccionario de Navarra ha puesto en marcha su maquinaria propagandística para paralizar dichas oposiciones. Algunos quieren mantener la discriminación que durante años hemos sufrido las personas vascoparlantes, está claro, todavía queda mucho nostálgico.



No se puede ni obviar ni olvidar que el euskera vive una situación disglósica, debido a su condición de lengua minorizada y a que no ha habido una política de normalización lingüística. Es más, la única política que han aplicado los anteriores gobiernos ha sido la de impedir su desarrollo.



Algunos nos consideran a las personas vascoparlantes como ciudadanos de segunda categoría, pese a que la gran mayoría de la sociedad navarra está en contra de la discriminación lingüística. 



Los responsables de la situación actual tienen nombres y apellidos: cargos políticos y responsables políticos y los que, ante esta situación de discriminación lingüística, han mirado hacia otro lado.



Resulta curioso ver a los promotores de la discriminación presentándose como discriminados, a los marginadores como marginados. Está claro que nos encontramos ante una situación, cuando menos, surrealista.



En este momento de cambio queremos que se afiance una situación de justicia social y para ello consideramos necesario la reparación de la discriminación que hemos sufrido el euskera y las gentes euskaldunes. El cambio social vendrá con el euskera o no habrá verdadero cambio.
Para normalizar el euskera es necesaria otra política lingüística. Una política activa, con objetivos y plazos concretos, con perspectiva global, con los suficientes recursos, que es extienda a toda la Administración y coordinada en todo momento con Euskaltzaindia. Necesitamos una política hacia del euskera enfocada hacia su uso social y que asegure los derechos lingüísticos del conjunto de la ciudadanía.



Hay que asegurar y garantizar la oficialidad del euskera en el conjunto de Navarra de manera que se asegure el derecho a estudiar en euskera en todas las localidades de nuestra tierra, es decir, deben de desaparecer las trabas al derecho a vivir y estudiar en «lingua navarrorum».


Queremos vivir en euskera y, además, tenemos el derecho a vivir en euskera, por ello, hay que plantear una nueva política, un nuevo estatus jurídico y una nueva actitud tanto desde las instancias políticas como desde los diferentes agentes sociales.


Porque no queremos ser ciudadanía de segunda, lo decimos alto y claro: queremos estudiar en euskera porque es nuestro derecho. Nuestra apuesta es clara: Sí al cambio, sí al euskera.

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