Javier Orcajada del Castillo, Bilbo

Tarifas eléctricas: ¿cuestión de Estado?

Ahora que la plebe que está saturada de información, curiosamente  la prensa descubre que las eléctricas manipulan las tarifas y la izquierda, una vez más, vuelve a exigir nacionalizarlas.

Abrumados como estamos con el precio de la luz, para que se normalice la vida social, en bares y medios de manipulación ocupan nuestras mentes con el fútbol.

A su vez, han deslizado una lista de evidencias para que no se disipen los efectos de  la manipulación a la que someten a la opinión pública. El precio del KW en España es el más alto de Europa. Además, a finales del 2020 el precio de referencia estaba desbocado en 62€ , pero una semana después  subió a 94€.

Para ”Chus” Montero, “El verbo del Consejo”, es un «problema  momentáneo, sólo son unos pocos euros y «estudian medidas para corregirlo» (sic).

El 70% del precio al público son peajes ajenos al suministro, pero la administración obliga a recaudarlos a las eléctricas vía tarifas a cambio de permitirles manejarlas a su conveniencia. Este lobby nutre sus consejos de administración a través de las “puertas giratorias” para agradecer a ex altos cargos de la administración “servicios prestados”.

El Gobierno subvencionó con 1,2 billones de pesetas para fomentar la competencia y reducir los precios; y ha producido el efecto contrario, han crecido.

Las tarifas son intencionadamente complejas y nadie quiere enfrentarse a la patronal del sector. El Ministerio de Industria aconseja sustituir los electrodomésticos por otros más eficientes, lo que supone ser cómplice del cuento del mercado.

La solución exigiría que Bruselas investigara las tarifas. Realmente es de libro: los consumos de energía de cada origen deberían participar ponderadamente en el mix para la formación del precio al consumidor en función del coste en origen de cada una de ellas y no que se facture al de la más cara de las que componen el precio final. Es aplicar el método tradicional de valoración de inventarios Fifo-Lifo que se estudia en primero de económicas.

La perversión consiste  en que la patronal es un lobby que manipula la información que le afecta y que airea en prensa, esponsoriza equipos deportivos o exposiciones de artes, lo que le ha permitido un alto nivel de internacionalización que el Gobierno cuida con esmero.

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