Transparencia generadora de caos
Hace unas cuantas elecciones cuando Louis Aragon, escribió: "¿Es así que los hombres viven?". La prensa en papel cada vez más está circunscrita a los sibaritas equivalentes a los que todavía retratan con cámaras Hasselblad, y no con estas mamarrachadas telefónicas. En el prestigioso diario "Le Monde", el 30 de agosto se podía leer, salivando la página: «Un verano radiante para el turismo en Francia». Naturalmente, los argumentos cuantitativos del maná de dinero que deja esta maravillosa industria, son idénticos a los que aquí debemos de soportar en la insufrible Barcelona. Cuando uno siempre sospecha que la prensa seria, la escrita que puede envolver el bocadillo de antaño, la que leen los ministros, forman parte del mismo cambalache empresarial de las mafias que invierten en la prensa planetaria. El día anterior, en las páginas de economía del maravilloso "Le Figaro", encabezaba un largo artículo: "Francia se dirige hacia una temporada turística de récord". Con un añadido que cualquier persona, aunque sea animista, le debería preocupar: «La montaña jamás ha estado tan vendida como este verano». Observo las costas, con los incendios, e inundaciones, con un urbanismo del todo amontonado y hago la equivalencia hacia el futuro que se prepara para la montaña. La vila de Gràcia, que fue absorbida por las fauces de Barcelona, asesina de pueblos y de las tradiciones ancestrales, gracias a este fenómeno tan extraordinario de la transparencia globalizadora que expande memeces sin par. Desde hace más de 200 años, se celebran unas fiestas en agosto, en que los vecinos son los protagonistas, engalanando las calles para poder disfrutar todas las edades, encuentros festivos, y culinarios para entretejer una convivencia vecinal amistosa y sana. En un reportaje de TV3, sobre las fiestas preguntaron a unos visitantes alemanes, ¿cuál era el motivo de su visita? La contestación fue portentosa: Lo supimos por una red social, e inmediatamente organizamos la visita. Lo peor que está pasando por el planeta, es que los cerebros están Tikotados, de serrín apestoso. Unas pocas calles estrechas han sido visitadas en pocas horas por tres millones de impresentables, que se meten en casa de los demás sin pedir permiso. Lo que ha sucedido es que los vecinos tuvieron que suspender los actos de convivencia y esconderse por donde pudieron. En el mundo actual prevalece el deseo que se ha convertido en conductas instintivas, instigadas por un ambiente nocivo, que jamás se cuestiona los efectos que provocan las conductas hedonistas. Con la transparencia, no existe ningún lugar desconocido, y, por lo tanto, ignorado. Ya no es posible descubrir nada por azar. Lo que condena a la especie humana a un conocimiento lineal sin sorpresa, generada por las redes sociales.
Atentamente.