UPyD se derrite
Rosa Diez y Andrés Herzog se han dado de baja de su parido al que tantos esfuerzos dedicaron a lo largo de su intensa pero efímera vida. Ambos abogan porque se disuelva el partido para que no se perviertan los valores que motivaron su fundación. Fue creado a imagen y semejanza de su fundadora, tanto, que se le ha llamado «el partido de Rosa Diez». Cargada de odio y ambición y enemiga acérrima del nacionalismo vasco, nuestra heroína venía rebotada del PSOE porque no le eligieron como miembro de la Ejecutiva de Ferraz a la que aspiraba, aunque para los «handiki» de los socialistas, su marcha supuso un alivio, pues su ambición no tenía límites y temían su capacidad para intrigar.
UPyD tuvo su época de vino y rosas logrando constituirse en el moscón que intervenía en todas las salsas en las que Rosa desarrollaba una política tortuosa en busca de protagonismo utilizando medios que mostraban un ser sin escrúpulos, más allá de una dialéctica torpe y sibilina, creándole a su rededor una barrera sanitaria, tanto los diputados de otros grupos como sus compañeros de UPyD. Todo ello mostraba una muy limitada capacidad reflexiva que le fue apartando de sus compañeros, muchos de ellos abandonaron el partido ante la rigidez y afán de protagonismo y el riguroso control que ejercía. Tuvo enfrentamientos con sus conmilitones, quienes intentaron un golpe de mano para destituirla, sin lograrlo. Finalmente cedió la presidencia a Andrés Hertzog, quien quiso imprimir un tono de cortesía, más flexible y negociador.
Pero ya el partido estaba tocado de muerte, obteniendo unos resultados catastróficos en el 20D al no lograr ningún diputado en el Parlamento. Derrotada y abandonada, ahora se ve obligada a ocupar su espacio natural, que es el de un personaje sin carisma, lleno de complejos, tratando de justificar lo injustificable y masticando rabiosa su fracaso. Pero ha surgido un heredero, Gorka Maneiro, quien se ofrece para administrar los restos del naufragio porque sabe que su futuro en el Parlamento Vasco tiene fecha de caducidad en octubre y está buscando acomodo para sobrevivir. ¿Quizá en Ciudadanos? Es otro digno mosquetero al que se le ha ocurrido defender los «valores» del partido luchando de victoria en victoria hasta el fracaso total. El fenómeno político de Rosa sería para ser estudiado irrepetible.