25M: trámite para unos, oportunidad para otros
La pasada medianoche arrancó la campaña de las elecciones europeas, unos comicios sobre los que la principal certeza existente, dos semanas antes de que se celebren, es que van a ser objeto de un enorme nivel de abstención. No será algo nuevo, pues la tendencia indica un desinterés creciente respecto a esta cita, pero el próximo día 25 puede alcanzar cifras inusitadas, entre otros motivos porque las instituciones europeas no cotizan al alza en una sociedad harta de los recortes y de las medidas antisociales dictadas en Berlín y fechadas en Bruselas. El Parlamento Europeo sigue siendo un elemento extraño para el cuerpo electoral vasco, y buena parte de la responsabilidad de esta desafección recae en una clase política cuya hipocresía toca techo cada cinco años.
Porque en los próximos quince días nos cansaremos de ver cómo candidatos y portavoces ensalzan los valores comunitarios y destacan la trascendencia que «Europa» tiene en nuestra vida cotidiana, una importancia que es real pero que no se corresponde con el rol que esos mismos partidos conceden a estas elecciones. Así, algunos han dedicado los últimos meses a presentar su plancha electoral para los comicios municipales y forales de 2015, relegando la precampaña europea a un segundo plano, mientras que la principal formación del Estado español no ha tenido cabeza de lista hasta hace solo unas semanas. ¿Cómo pretenden convencer a los electores de que se juegan mucho en este envite?
Para la mayoría de los partidos estas elecciones son un trámite que confían en pasar de la forma más holgada posible o, al menos, con unos porcentajes de voto presentables. Probablemente la fuerza más implicada en la votación es la que más abiertamente critica el marco institucional europeo y el modelo sobre el que se está construyendo. Para la izquierda independentista las elecciones europeas son importantes, pues constituyen una oportunidad de llevar la voz de este pueblo a un foro internacional de primer orden y, en el actual contexto, pueden ayudar a que la UE se implique con mayor determinación en la resolución de un conflicto que permanece prendido en el corazón Europa.