Atender a Europa, sin esperar a Estrasburgo

Cualquier persona que en Euskal Herria, e incluso en el resto del Estado español, lea la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que da la razón al preso Oleg Rodzevillo contra la República de Ucrania hallará una situación tremendamente conocida. Quien lo haga en el Estado francés lo tendrá aún más fácil, porque el fallo está publicado en su lengua, además de en inglés. Un preso con una grave condena (cadena perpetua), alejado a una cárcel a mil kilómetros de su casa (existiendo al menos nueve penales más cercanos), víctima de un castigo añadido y arbitrario (sin justificación válida según el tribunal) y con afecciones sobre todo para sus familiares (su madre únicamente ha podido visitarle siete veces en siete años). Sí, es la dispersión. Es exactamente lo mismo que en pleno 2016, y cuatro años después ya de que finalizara la lucha armada de ETA que se usó como argumento para implantarla, se aplica a más de 400 presos y presas vascos, pero padecen sobre todo sus familiares y amigos, un entorno de miles y miles de personas.

No cabe debate ético al respecto; este alejamiento es una inmoralidad absoluta, que solo puede «entenderse» como un modo de venganza o como una forma de presionar a los presos (o, más intolerable aún, a sus familiares). Pero tampoco hay ya debate jurídico; esta nueva condena se suma a las anteriores contra Rusia y Ucrania y marca una jurisprudencia clara. No cabe duda de que los recursos de los presos vascos, y no uno ni dos sino 400, desencadenarán una cadena de condenas contra el Estado español y el francés cuando lleguen al Tribunal de Derechos Humanos. Sin embargo, esto no es un consuelo ni un horizonte razonable. Desde luego, no para cientos de familiares que se juegan la vida cada fin de semana en las carreteras, qué decir en días de temporal como hoy. Y tampoco para Madrid y París, que tienen más que perder que que ganar demorando el fin de esta lacra. Hay que atender a Europa sin esperar a Estrasburgo, ya. Lograrlo hoy equivaldría a ganar todos; esperando unos años más, todos perdemos.

Search