Candy: un paso que abre oportunidades

El acuerdo alcanzado en la madrugada de ayer por la dirección y el comité de empresa de Candy marca un nuevo punto de partida, en principio positivo, para el futuro de la empresa y de los trabajadores, si bien este primer paso deberá verse acompañado de nuevos avances que dirijan a la firma por la senda adecuada. En un día señalado para hacer balance de lo sucedido en el año que termina, resulta difícil no echar la vista atrás y recordar el nombre de otras empresas cuyo futuro llegó a pender de un hilo, siendo el desenlace positivo en algunos casos, y no tanto en otros. Laminaciones Arregui, Corrugados Azpeitia y Fagor Electrodomésticos son solo algunos.


En todos, destaca la lucha emprendida por la plantilla para defender sus puestos de trabajo. En este último episodio el resultado de la negociación deja un sabor agridulce: 63 trabajadores podrán prejubilarse y otros 89 entrarán en un ERE de suspensión por cinco meses. No será un panorama fácil para muchos de ellas y de ellos, y el desafío de sacar la empresa adelante sigue estando sobre la mesa. La búsqueda de un plan de reindustrialización, junto con un inversor, es una de las claves de este asunto y el compromiso de la dirección, los trabajadores y las instituciones será crucial. Cada uno desde su ámbito, pero en sintonía, tendrán que buscar la fórmula para no perder otro eslabón en la cadena de la industria vasca y con ello los puestos de trabajo y el sustento de decenas de personas.


El cierre de 2014 deja abierto el camino para garantizar que Candy continúe adelante y vuelve a sacar a la palestra el gran reto que plantea nuestra industria. La sombra de la crisis ha traído consigo la pérdida de empleo y el cierre de empresas, aunque el diagnóstico debe ir más allá de la recesión económica y dirigirse también a un replanteamiento del modelo actual, para mejorarlo, para enriquecer no solo nuestra economía, sino también nuestros centros de trabajo, nuestra sociedad...

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