Con o sin disculpa, Israel vuelve al ataque

Alas pocas horas de la aparición de los cadáveres de los tres estudiantes israelíes desaparecidos en Cisjordania, Israel bombardeó Gaza y asaltó la ciudad de Hebrón en busca de los autores del secuestro de los jóvenes, con un saldo de dos palestinos muertos. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ya había sentenciado que el responsable del secuestro y muerte de los colonos es Hamas, a pesar de que ningún grupo palestino lo había reivindicado, ni lo ha hecho posteriormente.

Durante la desaparición de los tres jóvenes, Israel se arrogó el derecho a llevar a cabo operaciones de castigo en las que ha bombardeado, detenido indiscriminadamente a cientos de personas y matado al menos a seis palestinos. Netanyahu llegó a decir abiertamente que su objetivo era acabar con el Gobierno de unidad palestino, que cuenta con apoyo internacional como el de la propia ONU y dejaba la pelota en el tejado israelí. Ahora, en una instrumentalización sin escrúpulo alguno de la muerte de los estudiantes judíos, ha iniciado, o reanudado, una ofensiva contra Hamas que en realidad lo es contra la reconciliación palestina, sabedor de que la comunidad internacional reaccionará como acostumbra; es decir, no reaccionará o en el mejor de los casos lo hará tibiamente. La actitud de Israel desde el mismo momento del anuncio del pacto de reconciliación palestino ha confirmado la importancia del mismo y, si bien el responsable de los ataques es Israel, a la hora de analizar las consecuencias del secuestro es preciso tener en cuenta un factor: Cui prodest?

Cuando sí ha reaccionado la comunidad internacional ha sido a la hora de condenar inmediata y contundentemente la muerte de los jóvenes colonos. Mientras estos han estado desaparecidos, Israel no ha cesado en sus ataques y ha provocado varios muertos, lo cual no ha merecido condena alguna de esos países que tan conmocionados se muestran ahora. A los ojos de Israel, esa actitud es una clara justificación de sus actos.

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