El derecho a veto no permite avanzar

La incapacidad de los representantes del Parlamento de Gasteiz para alcanzar una declaración consensuada en torno al atentado contra «Charlie Hebdo» contrasta con la concentración llevada a cabo ayer por representantes políticos de todos los partidos y sindicatos navarros, desde EH Bildu hasta UPN, pasando por Podemos. Asistió hasta la delegada del Gobierno español en Nafarroa, Carmen Alba.

En el comunicado leído al final de los quince minutos de silencio delante del Ayuntamiento de la capital, se calificaba el ataque contra la revista satírica francesa como injustificable y «execrable», a la vez que se denunciaba su objetivo de «sembrar el terror atacando la libertad de expresión y la libertad de prensa». También alertaban contra cualquier utilización de estos hechos «por parte de los que juegan con el racismo» y defendían «un nuevo modelo de sociedad y unas relaciones internacionales basadas en la democracia, la justicia social y la paz». Es cierto que UPN se rasgó las vestiduras antes de acudir y que no suscribió el comunicado por no querer firmarlo junto a EH Bildu, a quienes criticó por «cínicos». Pero eso no restó valor al acto, si acaso se lo sumó. Porque los convocantes de Iruñea diseñaron un acto y acordaron unos lemas y un comunicado que los representantes de UPN no tenían por qué no apoyar. Evidentemente, cabían otras redacciones que hubiesen resultado hirientes para los conservadores navarros, pero no tenía ningún sentido ético ni político favorecer esa lucha partidista en una reacción a semejante tragedia. Ahora bien, es posible que si UPN hubiese tenido derecho a veto y hubiese podido incluir algo que los representantes de EH Bildu no hubiesen podido o querido aceptar, lo hubiese hecho. Y, como ha ocurrido en Gasteiz, no hubiese habido forma de realizar acto o declaración conjunta alguna.

El PSE ha hecho del derecho a veto una forma de vida, y hay quien se lo permite. Una tragedia así no debería utilizarse en clave partidista, para pasar facturas o ganar batallitas. Es triste y, visto lo de Iruñea, es ridículo.

Search