Gran arranque para abrir las puertas a la ilusión

Bastaba ver la alegría y la emoción acumulada ayer al atardecer en el escenario levantado en Beasain para afirmar sin temor a exagerar que el de ayer fue un gran día. Resulta difícil negar el éxito de las consultas organizadas en torno a la dinámica Gure Esku Dago, que llevaron a 36.895 personas a preguntarse a sí mismas qué futuro quieren para el país y, acto seguido, traducir esa reflexión –con toda normalidad y con una sonrisa en la boca– en un voto depositado en una de las 114 urnas instaladas en las 34 localidades que ayer hicieron un ensayo del ejercicio del derecho a decidir. El camino a seguir es tan claro como su defensa: ¿Quién puede rebatir, sin caer en el autoritarismo, el derecho de una comunidad política a decidir su futuro en las urnas?

En los próximos días habrá tiempo para analizar con mayor detalle las cifras que los organizadores dieron a última hora de ayer, pero vale la pena detenerse un momento en la cifra del 29,44% de participación. Sin apoyo institucional ninguno, con el único impulso de una sociedad civil activada y, por fortuna, cada vez más organizada, las consultas sacaron a la calle a casi un tercio de la población llamada a votar. Quien le quiera restar importancia, que se lo piense dos veces. Sin olvidar los peligros de toda comparación, tras una jornada como la de ayer no está de más recordar que, en el caso catalán, aceptado como espejo en este proceso de consultas, la primera ola de votaciones movió al 27,4% de los posibles participantes. Y ya se sabe lo que vino después.

Las puertas, por lo tanto, están abiertas de par en par. Las próximas citas, señaladas ya en el calendario. Toca pues asentar las bases de este gran arranque, sin cerrar los ojos a las evidentes diferencias que dejan los resultados en localidades como Zumarraga o Azpeitia, pero insistiendo, más allá de los números, en lo mejor de la dinámica desarrollada en los últimos meses en estos 34 municipios: la activación de un pueblo plural y diverso en torno al ejercicio de decidir el futuro de este país.

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