Impresentable Goicoechea
La indecencia acampa en el Gobierno de Nafarroa hace tiempo, mucho más de lo soportable. El escándalo de las dietas abrió los ojos a miles y miles de personas, incluidos votantes de UPN, pero no fue aprovechado por el partido para acometer la regeneración que reclamaba el sentido común. A partir de ahí, todo lo que no mejora es susceptible de empeorar, y así está ocurriendo. Solo desde una mezcla de desvergüenza evidente y desconexión con la realidad pueden entenderse las declaraciones de la vicepresidenta navarra, Lourdes Goicoechea, este domingo a ‘‘Diario de Navarra’’, donde afirmaba que en la comisión de investigación se sintió «como si me hubieran rapado la cabeza y obligado a pasear desnuda como escarnio».
GARA aporta hoy nuevos datos sobre los manejos de Goicoechea en su asesoría cuando ya era consejera. Ese y no otro ha sido el motivo por el que es investigada su gestión, no solo en el Parlamento, sino también en los tribunales que han admitido a trámite la querella, con todas las garantías. En el mejor de los casos su actuación ha sido irregular y ella misma lo admitió en la comisión al reconocer que quizás nunca debió ser consejera. Que Goicoechea y sus compañeros de régimen acostumbren a gestionar Nafarroa como un cortijo no obliga a que la ciudadanía tenga que admitirlo.
Todo lo demás son intentos de enredar. Pero merece la pena detenerse en su inverosímil e hiriente comparación con las víctimas de la barbarie nazi, la depuración francesa y la represión franquista, que en Nafarroa fueron miles, entre hombres fusilados en cunetas y mujeres, estas sí, rapadas y paseadas tras hacerles ingerir aceite de ricino. No parece casualidad que el Gobierno de UPN insista en este tipo de discursos tremendistas y hasta guerracivilistas, como si necesitara a toda costa tensar la situación para movilizar a sus votantes desencantados. Que no se engañe ni intente engañar: el problema es su gestión y el futuro de la ciudadanía navarra, es 2014 y no 1936.