Ordenación del territorio: un debate pendiente
Pronto se cumplirán 20 años de la aprobación de las Directrices de Ordenación del Territorio (DOT) en la CAV. Aquellas directrices introdujeron la ordenación del territorio en el debate político al establecer la definición de las líneas maestras de desarrollo a largo plazo y marca, por lo tanto, las pautas de la relación de la sociedad con el territorio que habita.
Las DOT se aprobaron en un contexto bastante diferente al actual. Durante todos estos años han servido para justificar la expansión de la construcción de grandes infraestructuras y el desarrollo del urbanismo con un marcado carácter especulativo. La visión que considera el territorio básicamente suelo susceptible de soportar construcciones alimentó el ciclo alcista que terminó abruptamente hace algunos años dejando una larga y profunda crisis económica que todavía padecemos en la actualidad. Todo indica que aquellas directrices han agotado su recorrido y se hace urgente su revisión, no tanto para definir nuevos planes concretos de desarrollos futuros como para repensar la estrategia de desarrollo, es decir, para establecer los criterios que guiarán la relación de la comunidad vasca con el medio en el que vive. En consecuencia, la ordenación del territorio se proyecta como una cuestión eminentemente social que no se puede soslayar en un mar de tecnicismos que más que mostrar, ocultan, y más que incentivar, disuaden, amén de convertir el necesario debate social en un problema técnico a resolver entre especialistas.
Los responsables políticos se comprometieron a propiciar e incentivar la participación pública durante el proceso de revisión de las directrices –tal y como reclamó el Parlamento de Gasteiz hace ya casi tres años–. A falta de conocer los medios que se plantean desde la administración para dar cauce a la participación pública, desde NAIZ y GARA queremos aportar un marco para el contraste y la participación social a través la organización de un debate sobre el tema que comenzará el próximo jueves.