PP en la CAV: atención, peligro de implosión

Al igual que Fraga usó el «dedo divino» para designar como sucesor a Aznar y este, a su vez, a Rajoy, la presidenta del PP en la CAV, Arantza Quiroga, ejercía su cargo en interinidad «dedocrática». El congreso que el próximo fin de semana celebra el PP en Donostia tenía, en teoría, la función de ratificar a Quiroga y sacarla de esa situación a costa de una democracia interna disfrazada de congreso y de otras florituras. Todo estaba preparado para que pasara el examen pendiente de la militancia, pero la situación ha derivado a una cruenta guerra interna, a una pura y dura lucha por el poder que, pase lo que pase, tendrá consecuencias. Para la propia Quiroga, cuyo liderazgo quedará muy resquebrajado, y para el partido, que corre el riesgo de convertirse en una formación cada día más ornamental en la política vasca.

El relato de la bronca interna del PP de la CAV presenta el asunto como una cuestión de mando y protagonismo. Quiroga defenestró a su secretario general, Iñaki Oyarzábal, y Araba, donde más partido y más peso institucional hay, con el «barón» Alfonso Alonso desafiándola abiertamente, se ha sublevado frente a ella. El concejal de Gasteiz Manu Uriarte ha renunciado a sustituirlo por presiones del aparato, y a escasas horas del congreso Quiroga no tiene ni equipo ni banquillo que mover sin que corra el riesgo de ruptura del partido. Pero más allá de esta narración, de reinos de taifas territoriales y de cuotas de poder, el PP de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa tiene un grave problema de posición política y credibilidad.

Preso de una minoría impresentable e inmerso en una competición por mostrarse tan duro como los lobbies internos más ultras que representan María San Gil o Mayor Oreja, o tan excéntrico como los partidos UPyD y Vox, está tirando por la borda cualquier bagaje de seriedad y centralidad. Negar la nueva realidad política del país le ha pasado una gran factura electoral. Y le pasará una mayor, la de la credibilidad. Porque en política, una vez perdida esta, es casi imposible recuperarla.

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