Proteger al propietario, desamparar al vulnerable

Es fácil saber que algo no está bien cuando sus autores intentan camuflar sus actos con piruetas dialécticas. El PNV anunció ayer con orgullo haber logrado que «el Gobierno español amplíe el escudo social a los propietarios con una sola vivienda de alquiler». Según el pacto, a las personas con dos viviendas –una habitual y otra en alquiler– se les permitirá «recuperar la posibilidad de alquilar sus pisos». En Sabin Etxea se guardaron mucho de explicar la segunda parte del enunciado: para volver a alquilar un piso primero hay que vaciarlo. Es decir, para proteger a quien tiene dos viviendas, el PNV ha logrado desproteger a quien no tiene ni una. Intentar darle la vuelta a esta evidencia hablando de escudo social para quienes tienen más de una casa es tomar por estúpida a la gente.

Conviene recordar, entre tanta desinformación y bulo sobre supuestas facilidades a la ocupación, que a quien protegía la moratoria de los desahucios era a personas en situación de vulnerabilidad –unidades familiares con ingresos menores a los 1.613 euros–, no a cualquier persona. A partir de ahora, gracias al acuerdo entre PNV y el Gobierno español, estas personas podrán ser desahuciadas si tienen la mala suerte de tener un arrendador sin más viviendas en alquiler. Sobre el supuesto desamparo en el que quedaban los propietarios, cabe subrayar que el escudo social ya contemplaba su derecho a reclamar una compensación si en tres meses la administración competente no ofrecía una solución habitacional a quienes se acogían a la moratoria. Es cierto que los pequeños propietarios necesitan garantías para que el mercado del alquiler funcione, pero ello no puede ir en detrimento de las personas más vulnerables. Bastaba, quizá, con acelerar los plazos para poder recibir la compensación.

Incómodo en la frágil mayoría que sostiene a Pedro Sánchez, formada mayoritariamente por partidos a la izquierda del PSOE, el PNV trata de lograr concesiones para su base electoral. El Gobierno español, necesitado, cede. El juego político es comprensible, pero no puede tener como víctimas y rehenes a quienes no alcanzan a pagar el alquiler.

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