Un escándalo tras otro en las obras del TAV

Este periódico abrió su edición del pasado domingo informando de que un trabajador empleado en las obras del Tren de Alta Velocidad falleció por destruir explosivos de forma indebida. Otro obrero resultó herido de gravedad y ninguno de los dos contaba con la formación necesaria para esa tarea, en un suceso ocurrido hace tres años y medio en el que se cometieron múltiples irregularidades y que está siendo investigado por un juzgado de Gasteiz. Hace tres días, el pasado martes, el titular era que la infraestructura ferroviaria arrastra ya un sobrecoste de 115 millones de euros para el Gobierno de Lakua, con un encarecimiento respecto a la adjudicación de hasta un 26,5% en tramos terminados. Y hoy publicamos la noticia de que Adif ha construido sobre el río Nerbioi, entre Arrigorriaga y Zaratamo, un viaducto sobre el que no va a pasar el tren y que cuando se empezó a levantar se sabía que no iba a hacerlo.

Cada una de estas tres noticias constituye por sí misma un escándalo, pero encadenadas una tras otra ofrecen un retrato muy preocupante del modo en que se están gestionando las obras de la mayor infraestructura desarrollada nunca en Euskal Herria, un macroproyecto que afecta al Ejecutivo de Lakua y también al de Iruñea, que en su caso mantiene un empecinamiento irracional en construir el tramo entre Iruñea y Castejón, que quedará aislado de la red general de la alta velocidad y cuyo coste supera los 675 millones de euros. En un contexto en que los recortes están mermando servicios esenciales, el dinero que se está dilapidando en el TAV es una afrenta a las necesidades de la ciudadanía, y sería cuestionable si el gasto se atuviera a lo presupuestado, pero ante la certeza de que se está produciendo un despilfarro, el asunto se torna más serio.

Que las administraciones autonómicas y la española –y los partidos que las sostienen– hayan hecho causa común en este tema ha permitido a los promotores del proyecto soslayar hasta ahora cualquier amago de debate, pero las vías de agua que se les están abriendo son tantas que deberían preguntarse si no es mejor recular antes de que la riada se los lleve por delante.

Search