Una buena noticia en un pésimo envoltorio

La planta de Mercedes Benz en Gasteiz fue ayer el escenario de la presentación de dos nuevos vehículos cuya fabricación garantizará la actividad de la fábrica alavesa durante unos cuantos años, lo que constituye una buena noticia en un contexto en el que estas no abundan en el tejido industrial vasco. Con Araba rozando el 20% de paro, la confirmación de que la empresa tractora del herrialde va a tener carga de trabajo es un hecho tranquilizador, sobre todo para quienes dependen de un sector que da empleo a más de diez mil trabajadores y trabajadoras.  


Sin embargo, algunos elementos que caracterizaron la ceremonia fueron cualquier cosa menos reconfortantes, empezando porque el evento estuviera presidido por el rey español, para quien todo fueron lisonjas por parte de los responsables de la compañía y que dejó en un segundo plano a otras personalidades como el lehendakari. Resulta sonrojante que el monarca siga siendo considerado un invitado imprescindible en este tipo de actos, que si algo ponen de manifiesto es la supeditación de la economía –y la política– vasca a la española. Lo dejó claro el presidente de la multinacional, Dieter Zetsche, al afirmar que las furgonetas que salen de Gasteiz llevan «nombre español y apellido alemán». Era la «marca España» lo que ayer se promocionó y no el made in Basque Country, por muchos esfuerzos que hiciera Iñigo Urkulu por exponer lo contrario.


También resultaron llamativos los elogios que el mandatario autonómico dedicó a la factoría gasteiztarra, poniéndola como ejemplo de «diálogo social» y «capacidad de concertación» entre empresas y sindicatos, cuando en la planta se han producido importantes conflictos laborales y la situación de la plantilla ha empeorado ostensiblemente en los últimos años. De hecho, el propio Zetsche expuso cuál es su línea de actuación al alabar las «valientes reformas estructurales» acometidas por el Gobierno del PP. La fotografía de Gasteiz es la misma que la que hace dos meses nos dejó en el Guggenheim la celebración del Global Forum Spain y retrata a quien en campaña insiste en marcar un perfil diferente a la Europa del capital y la Troika.

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