Antonio CUESTA
TESALÓNICA

Autogestión en Grecia

Aunque las experiencias de ocupación y recuperación de empresas por parte de los trabajadores no son en absoluto novedosas, ha tenido que alcanzarse una dramática situación laboral en Grecia (con una tasa de desempleo cercana al 30%) para que un primer grupo de obreros hayan apostado por la autogestión y la democracia directa como forma organizativa para reanudar la producción en una empresa abandonada por sus dueños. NAIZ ha conversado con ellos.

Un grupo de trabajadores conversa en el exterior de la fábrica VioMe de Tesalónica. (Leticia ÁLVAREZ)
Un grupo de trabajadores conversa en el exterior de la fábrica VioMe de Tesalónica. (Leticia ÁLVAREZ)

VioMe (Viomijanikí Metaleftikí, Industrial Minera) es una empresa dedicada a la elaboración de materiales y productos químicos destinados al sector de la construcción. Situada en Tesalónica, la segunda ciudad del país, y hasta ahora filial de Philkeram-Johnson (el mayor fabricante de azulejos y materiales cerámicos de Grecia), VioMe llegó a lograr beneficios por valor de 2,7 millones de euros en los años 2009 y 2010. Pero a finales de ese año, coincidiendo con la irrupción de la crisis de la deuda soberana en Grecia, la gestión del negocio comenzó a hacer aguas y pocos meses después, en mayo de 2011, la empresa se declaró en suspensión de pagos.

Lo que vino después fue un calvario para sus trabajadores, que debieron luchar sin descanso para tratar de mantener sus empleos y recuperar los salarios que se les debían. Todas sus propuestas fueron desestimadas tanto por la dirección de la empresa como por los responsables del Ministerio de Trabajo. Ni su intento de comprar las acciones de la empresa, dejando claro que no se harían cargo de las deudas acumuladas, ni su petición de ayuda financiera al Gobierno, en el marco de alguno de los programas destinados a desempleados que tratan de iniciar su propio negocio, fueron atendidas. Por no obtener, ni siquiera recibieron una ayuda humanitaria de 1.000 euros al bloquearla en el último momento el Ministerio de Hacienda.

Sin salidas y sin dinero, 35 de los 42 trabajadores decidieron que la factoría pasara a sus manos, estableciendo un sistema de producción equitativo, sin jerarquía ni explotación. La propuesta fue recibida con indiferencia por el Estado y con cierta frialdad por parte de las burocracias sindicales. Solo el movimiento social acogió la noticia con gran entusiasmo y mediante una iniciativa de solidaridad, desarrollada dentro y fuera del país, se ha conseguido reunir durante los últimos seis meses el apoyo social y los fondos necesarios para poner de nuevo en funcionamiento la fábrica. A nivel internacional se sumaron a la campaña intelectuales de la talla de Naomi Klein, David Harvey, John Holloway, Silvia Federici o Raúl Zibechi. Pero además se recibió ayuda económica de organizaciones populares y sindicales de América Latina y Europa, así como un buen número de resoluciones de apoyo procedentes de colectivos de muchos países.

Entusiasmo y determinación

NAIZ ha conversado con algunos de los trabajadores de VioMe para conocer de primera mano las razones de su decisión y las expectativas de cara al futuro. Pese a la profunda crisis por la que atraviesa el sector de la construcción en Grecia (con una caída del 80% de su actividad desde 2008), no les falta entusiasmo ni determinación y entre sus objetivos se encuentra la venta de las existencias almacenadas, el inicio de la producción y la puesta en el mercado de nuevos productos con un perfil ecológico.

Dimitri Nikolaidis, electricista y responsable del mantenimiento de las máquinas, ha señalado alguna de las carencias: «Nos hemos quedado trabajadores y técnicos, se fueron los químicos y estamos buscando ayuda para esos puestos». Y por supuesto la difícil situación personal por la que atraviesan, tras más de 9 meses sin ningún tipo de ingresos una vez finalizada la prestación por desempleo.

Otro trabajador de la planta, Alekos Sideridis, ha mencionado el desencuentro con las autoridades laborales pero ha destacado la positiva experiencia de no tener patrón. A la pregunta «¿están mejor sin jefes?» le siguió un rotundo «sí, sí, claro, sin ninguna discusión». Al igual que su compañero, ha expresado que «para nuestras familias no hay otro camino, tenemos que sobrevivir en estos tiempos tan difíciles. Hace meses que no cobramos pero gracias a la solidaridad de Grecia y también de otras partes del mundo estamos aún vivos. Nuestra lucha es diaria».

Desde hace algo más de dos semanas todos los trabajadores se reúnen en asamblea a primera hora de la mañana para discutir el orden del día, «nos asignamos las tareas de acuerdo con la especialidad de cada uno y para que todo el mundo esté en el lugar que se le necesite. Luego empezamos con el control del stock y posteriormente vendemos los productos en subasta».

Sideridis no ha dudado en animar a los trabajadores de otros pueblos y naciones a tomar el camino de la autogestión, pues «sin trabajo, sin dinero, sin ayuda del Estado y con las fábricas cerradas no hay otra solución que pensar en hacer lo mismo que nosotros». Por encima de culturas y fronteras «cuando no tienes nada que perder, esta es la solución», ha añadido.