42.000 personas reivindican una «solución democrática» para Euskal Herria y Catalunya

Multitudinaria manifestación (42.000 personas, según la estimación de NAIZ) la que ha recorrido esta tarde las calles de Donostia para reivindicar una «solución democrática» que permita a Euskal Herria y Catalunya hacer posible la decisión que adopten sus respectivas ciudadanías sobre su futuro.

Oihane LARRETXEA|DONOSTIA|19/10/2019
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Cuando faltaba más de una hora para que arrancara la marcha desde el túnel del Antiguo decenas de autobuses llegados desde distintos municipios y comarcas estacionaban en las inmediaciones. Cientos de personas marchaban ya en la misma dirección, muchos con un elemento amarillo –como símbolo solidario–, con silbatos y senyeras. Según avanzaban los minutos el barrio era intransitable.

La cantidad de medios, tanto locales como estatales, daba también una pista de la magnitud y el interés que había despertado la convocatoria de Gure Esku.

Con quince minutos de retraso ha arrancado la manifestación, encabezada por una pancarta con el lema ‘Referéndum no es delito - Libertad - Defendamos nuestro derecho a decidir’, en euskara y castellano. La portaban la cantautora Anari, el exlehendakari Carlos Garikoetxea, la filosofa Jule Goikoetxea, el periodista Xabier Euzkitze, la ex consejera Gema Zabaleta y los músicos Lluis Llach y Fermín Muguruza, entre otros. Tras ellos, miles de personas que se han adherido al llamamiento.

De acuerdo a la estimación de NAIZ, han sido 42.000 las personas que han secundado la marcha. Al llegar la cabeza al Boulevard, las ultimas filas están en La Perla, con un colapso importante en la calle San Martín Han estado saliendo manifestantes del túnel del Antiguo durante 50 minutos, hasta las 18.27.

Representantes políticos

Las consignas en favor de los presos vascos y catalanes, con mención especial a los jóvenes de Altsasu se han oido nada mas recorrer los primeros metros.

Destacable la amplia representación política, social y sindical, con destacados dirigentes de PNV, EH Bildu y Elkarrekin Podemos como Andoni Ortuzar, Maddalen Iriarte o Lander Martínez, así como los secretarios generales de ELA y LAB, Mitxel Lakuntza y Garbiñe Aranburu.

El cantante y exdiputado de Junts pel Sí Lluis Llach, ha abierto al llegar al Antiguo la ronda de declaraciones, subrayando el carácter «pacífico» del movimiento independentista en su país. Ha reconocido que Catalunya está ante una situación «muy difícil». «El Estado español se ha cargado las libertades democráticas y la Constitución y la sentencia ha dejado sin validez las garantías democráticas básicas», ha advertido.

Desde el PNV, el presidente del EBB, Andoni Ortuzar, ha señalado que lo que ocurre es Catalunya es un problema político y que la solución ha de ser política. «La sentencia del Tribunal Supremo, conocida este pasado lunes, es «muy grave tanto política como jurídicamente», ha agregado.

Por su parte, desde EH Bildu Maddalen Iriarte, acompañada de Bel Pozueta y Mertxe Aizpurua, ha hecho un llamamiento a las fuerzas soberanistas de Euskal Herria, Catalunya y Galicia para hacer un camino «juntos».«Hemos visto cientos de miles de personas en Catalunya diciendo que el referéndum no es delito y que dar la palabra al pueblo no es delito», ha indicado.

Paso a paso, entre el continuado grito de ‘Katalunia aurrera’ y el sonido de los silbatos amarillos que se han repartido, la cabeza de la manifestación ha ido cubriendo metros, al tiempo que cientos y cientos de personas se sumaban a ella, entre aplausos. Muchas senyeras e ikurriñas dentro y fuera del grueso de la comitiva, además de pancartas en el recorrido saludando la causa catalana. La emoción era palpable.

Una vez en el kiosko del Boulevard, en primer lugar, ha tomado la palabra Josu Etxaburu para enviar un abrazo a Catalunya, especialmente a las y los nueve presos independentistas encarcelados, a quienes ha citado uno a uno, antes de recitar en poema de Joxan Artze, concluyendo que mientras ellos permanezcan en prisión «nosotros no seremos libres».

«Enorme injusticia»

La otra portavoz de la red ciudadana, Amalur Álvarez, ha incidido en los 100 años de cárcel a los que han sido condenados por ejercer derechos fundamentales, por dar la oportunidad de votar sobre su futuro político a toda la ciudadanía catalana y por permitir que un Parlamento debata sobre cuestiones políticas.

«Estamos ante una enorme injusticia, estamos ante una voluntad de castigo ejemplarizante que nada tiene que ver con la verdadera justicia», ha enfatizado, para después denunciar el carácter político del proceso judicial y de la sentencia, como en el caso de los jóvenes de Altsasu.

Más adelante, Etxaburu ha considerado que la resolución del Supremo español «supone una auténtica crisis democrática, una carga de profundidad a los valores democráticos y a los derechos universales«. «Supone un ataque al corazón de la democracia», ha exclamado.

Ha resaltado que el ejercicio de derechos fundamentales como el derecho de reunión y manifestación o la libertad de expresión han sido calificados como sediciosos. «Estamos ante una criminalización sin precedentes de las movilizaciones sociales, de la protesta masiva, de la disidencia política, de la desobediencia civil, y, también del derecho de autodeterminación y del principio democrático del derecho a decidir», ha detallado

 Detener la involución

«Es inaceptable, hay que parar esta criminalización, hay que detener esta involución», ha añadido. «Mientras en Escocia preparan un nuevo referéndum, que sea legal y reconocido por la comunidad internacional, no es posible que en el sur de Europa la organización de un referéndum pueda considerarse delito de sedición», ha manifestado Etxaburu.

Frente a ese panorama, Gure Esku ha reivindicado una solución democrática que contemple hacer posible la decisión libre y democrática de las ciudadanías catalana y vasca sobre su futuro. «Ser soberanos para decidir. Decidir para ser libres», ha apuntado Josu Etxaburu, quien no ha obviado que son tiempos de incertidumbre.

«Tenemos que afrontarlos con optimismo y sin miedo. Cuando nada es seguro todo es posible. Y además, tenemos dónde agarrarnos, tenemos tres asideros firmes: los derechos, la capacidad de decidir y construir de este pueblo, y la capacidad de crear y soñar de sus ciudadanas y ciudadanos».