Esta conocida frase, erróneamente atribuida a Julio Cesar, abona la idea de que, para tener paz, hay que prepararse para la guerra, o dicho de otro modo, que los países que descuidan sus ejércitos y su defensa tendrán inexorablemente guerra, porque sus enemigos, conocedores de su debilidad, les atacarán tarde o temprano sin piedad. Esta forma de pensar ha sido muy utilizada a lo largo de la historia por los militares para justificar los despilfarros en gastos de defensa que les permiten, de paso, cobrar unos salarios muy superiores a los que les corresponderían en la vida civil por hacer lo que hacen o algo equivalente. Y así se justifica el aumento exponencial del gasto militar y la aportación a la OTAN con la excusa de la amenaza de Rusia, cuando para lo que realmente sirve es para alimentar la inmensa industria de la defensa norteamericana y de sus aliados, entre los que hay empresas vascas disfrazadas de lagarterana. Y en este escenario, los yanquis se dedican a invadir, bombardear y asesinar a la población civil de terceros países soberanos sin ninguna razón ni cobertura legal, violando todos los principios del derecho internacional y los derechos humanos. Como toda justificación, que lo hacen porque son los putos amos del mundo y, en consecuencia, pueden hacerlo. Y a callar, que, si no, rompo las relaciones comerciales o te frío a aranceles, aunque los tribunales digan que son ilegales.También se preparaban para su paz, la de los sepulcros, los criminales que hace ahora 50 años asesinaron e hirieron en Gasteiz a cientos de obreros que participaban en una asamblea para tratar sus reivindicaciones. 50 años en que solo los sectores más consecuentes de la izquierda les recordaban y homenajeaban su memoria. Los demás, o miraban para otro lado o les acusaban de terroristas revolucionarios. Ahora casi todos se apuntan al carro para salir en la foto. Suele decirse que más vale tarde que nunca, pero da bastante asco tanto oportunismo cuando continúa la impunidad y ni siquiera se han depurado sus responsabilidades criminales.