La política española se esfuerza cada día por desmentirlo, pero estoy casi seguro de que hay vida (política) más allá del binarismo entre PP y PSOE. Debe de haber matices más allá de los bloques que forman cada uno. Maneras de salir del «conmigo o contra mí» y capacidad, llegado el caso, para impugnarlos a ambos, aunque sea en diferentes grados. Porque, de lo contrario, el debate público es un manicomio que no merece la pena.El Senado, donde el PP tiene mayoría absoluta, interrogó el pasado jueves al presidente Pedro Sánchez en una comisión de investigación sobre el llamado caso Ábalos, o Koldo, o Cerdán, según el día. Lo que en los medios y redes se ha escrito y pronunciado después sobre esta larga comparecencia es, con contadas excepciones, tan de parte, que avergonzaría a la prensa deportiva que hace las retransmisiones con la camiseta de su equipo. Si eres partidario de que el Gobierno de Sánchez siga y de evitar que la extrema derecha tenga las llaves de la Moncloa, había que decir que al PP le salió el tiro por la culata con la comisión y que el líder del PSOE estuvo fantástico. Si, por el contrario, crees que Sánchez debe caer y convocar elecciones, tienes que decir que el paso del presidente por el Senado fue un escándalo que demuestra que el Estado se degrada por su culpa. ¿Se puede pensar que el PP y la oposición en general hicieron el jueves muy mal papel pero que Sánchez no estuvo mucho mejor? ¿Se puede decir que algunas de las preguntas que plantearon los senadores fueron de vergüenza ajena pero que, otras, eran cuestiones muy importantes que merecían una respuesta que Sánchez no dio? ¿Se puede considerar que el presidente sufre una persecución judicial y, también, que este caso concreto tiene una pinta muy fea y debería ser aclarado? Claro que se puede. Quizás es lo que conecta más con el sentido común mayoritario en la calle. Incluso creo que es recomendable generar espacios de opinión fuera de la dicotomía que parece querer emparedarnos.