La Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid resulta ser «un galardón otorgado por quien preside la autonomía al objeto de expresar el reconocimiento y respeto de la ciudadanía madrileña a los representantes de países extranjeros». Pues bien, los ciudadanos y ciudadanas de la capital del Reino de España, representados por su presidenta, han concedido la medalla de 2026 a los EEUU de Donald Trump, y lo han hecho por ser el «principal faro del mundo libre», siempre «en defensa de la verdad, la historia y un futuro lleno de oportunidades» (sic). Significa lo anterior que los votantes de la orate de Madrí, que la hicieron presidenta, respetan y hacen suyas las políticas de la administración estadounidense. Significa el respaldo a las detenciones arbitrarias de migrantes, al secuestro de sus hijos, separación de sus familias y su ingreso en campos de internamiento sin asistencia jurídica. Significa el apoyo a su política exterior expansionista, el respaldo al genocidio de los palestinos y a las bravuconadas para con Europa, África y Oriente Medio. La medalla premia al principal alentador del clima prebélico en el que nos encontramos y castiga a quienes, de una manera u otra, sufren oprobio por los deseos del déspota yanqui. La medalla convierte a los habitantes de Madrid en monosabios y palanganeros del psicópata de la Casa Blanca. Uno es responsable de sus acciones u omisiones, responsable de las acciones en quien delega y le representa y, sobre todo, responsable ante los demás que sufren o disfrutan de esas acciones. Eso o ser un idiota moral.En ediciones anteriores fueron merecedores de medallas madrileñas el autoproclamado presidente de Venezuela Juan Guaidó, Volodomir Zelenski, Javier Milei y el Israel de Netanyahu. Todos ellos faros del mundo libre. Del Madrid del ¡No pasarán! al del Bienvenido Mr. Marshall. Y con el monaguillo de mesilla de alcalde. Pienso en los desafectos a la señora. Pobre gente.