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Hablar en la lengua propia al médico mejora el diagnóstico

Algo que puede parecer de una lógica aplastante, como es que si se habla con el médico en la lengua materna se puede lograr un tratamiento más adecuado, ha sido corroborado por un estudio de la Asociación de Médicos de Canadá y un artículo en la revista española ‘Medicina Clínica’.

Una mujer de edad avanzada en la consulta de la médica.
Una mujer de edad avanzada en la consulta de la médica. (JAGGAER | EUROPA PRESS)

La reivindicación de que los médicos atienden en la lengua propia de los pacientes no es solo un derecho lingüístico, sino que tiene relación directa con poder recibir un tratamiento adecuado.

Así lo destaca un estudio publicado por la Asociación de Médicos de Canadá, que subraya que el facultativo y el paciente hablen la misma lengua mejora el diagnóstico hasta el punto de que la mortalidad baja. En el caso de los francófonos, la mortalidad baja un 24% si son atendidos en francés, mientras que en el caso de aquellos que no tienen ni el francés ni el inglés como lengua materna el descenso de la mortalidad alcanza hasta el 54%.

Otro estudio, el publicado por la revista española ‘Medicina Clínica’, ha analizado la situación en los territorios en los que hay más de una lengua. «No es una cuestión legal o identitaria. Cuando el paciente se siente respetado porque el médico habla su lengua se explica mejor y está más cómodo para explicar qué le pasa. La lengua es un elemento de autonomía y dignidad del paciente. La incapacidad para comunicarte es un motivo por el que puedes ser un médico competente», señala en ‘Ara’ el doctor Gustavo Tolchinsky, uno de los autores del estudio junto a Rosa Calvo y Marco Inzitari.

Los tres son originarios de fuera de Catalunya, pero consideran elemental aprender catalán para ejercer en un territorio en el que hay dos lenguas. El mínimo es garantizar que el paciente pueda expresarse en su lengua.

Explicarse mejor

No es fácil expresar las características de una herida si no se hace en la lengua que se domina. Los matices son importantes para determinar con exactitud el diagnóstico. Las traducciones pueden ser inexactas. «Si no tienes sensibilidad por el idioma, te quedarás en la superficie», destaca este médico internista de origen argentino.

El uso de la lengua propia va más allá de establecer una relación de confianza entre médico y paciente. El artículo de ‘Medicina Clínica’ señala que «la manera en la que expresamos aspectos relacionados con las emociones o el dolor está condicionada por la cultura y el entorno familiar», en los que el idioma juega un papel determinante.

En la población envejecida o con algún tipo de demencia, en población pediátrica, en pacientes con diversidad funcional y en procesos psicoterapéuticos es especialmente importante porque el dominio de la segunda lengua, en el caso de que sean bilingües, puede ser notablemente más limitado.

Reservas de información emocional

«La lengua materna incluye grandes reservas de información emocional. Los sentimientos primarios, los primeros recuerdos, las creencias básicas y los pensamientos suelen formularse en la lengua materna», añade Tolchinsky.

En Canadá hay más de seis millones de personas que viven en un lugar en el que su lengua no es reconocida oficialmente. Pueden ser francófonos que viven fuera de Québec, anglófonos que viven en Québec o residentes que no tienen ni el inglés ni el francés como lengua materna.

El estudio de la Asociación de Médicos de Canadá ha analizado a casi 200.000 pacientes que fueron hospitalizados en la provincia de Ontario entre 2010 y 2018. Los francófonos que eran atendidos en su idioma mejoraban una vez ingresados en un 36% y la estancia en el hospital se reducía en un 7% respecto a los francófonos que eran atendidos en inglés. Los porcentajes aumentan todavía más cuando se trata de pacientes que no hablan ni inglés ni francés. Al ser tratados en su lengua tenían un mejor pronóstico en un 74% y la estancia en el hospital se acortaba en un 23%.

En Canadá, el 44% de los pacientes francófonos fueron tratados en su idioma, mientras que solo un 1,6% de las personas que hablan idiomas diferentes al inglés o al francés fueron atendidas en sus lenguas.