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Bruselas da un año a Google para abrir Android a los asistentes de IA de la competencia

La Comisión Europea exige a Google que abra su sistema operativo Android a servicios de inteligencia artificial desarrollados por competidores y da a la multinacional un año, hasta julio de 2027, para que el nuevo sistema esté disponible para los usuarios.

Instalaciones de Google en Mountain View, Estados Unidos.
Instalaciones de Google en Mountain View, Estados Unidos. (Andrej SOKOLOW | DPA | EUROPA PRESS)

La Comisión Europea (CE) ha impuesto este jueves a Google una serie de medidas para fomentar la competencia en los servicios de búsqueda y abrir Android a las inteligencias artificiales de sus rivales, a pesar de las protestas del gigante estadounidense.

Bruselas exige, por un lado, que el grupo comparta de manera regulada los datos recopilados por su motor Google Search con los servicios de búsqueda competidores antes de enero de 2027.

Por otro, le ordena que conceda a los asistentes de IA desarrollados por terceros acceso a las funciones clave de Android, su sistema operativo para teléfonos y tabletas, poniéndolos así en igualdad de condiciones con sus propios productos de IA, como Gemini.

Los usuarios de teléfonos y tabletas con Android podrán utilizar el comando de voz para activar la IA de su elección o emplearla para hacer reservas, obtener información sobre un lugar visitado recientemente, etc.

Bruselas ha dado un año al gigante tecnológico para aplicar esta segunda medida, que requerirá una importante actualización de Android.

«Gracias a estas medidas, esperamos que surjan alternativas a Google Search y a los servicios de IA de Google, como Gemini, ofreciendo así más opciones a los consumidores», ha afirmado en un comunicado Henna Virkkunen, vicepresidenta de la Comisión encargada de cuestiones digitales.

«Estas decisiones podrían socavar salvaguardas esenciales en materia de privacidad y seguridad para millones de europeos», ha reaccionado Kent Walker, presidente de Asuntos Globales de Google, en una declaración enviada a AFP, en la que ha reprochado a la CE haber «ignorado numerosas pruebas de un perjuicio para los usuarios».

Estas decisiones afectan al núcleo mismo del funcionamiento del ecosistema de Google, construido en torno a Google Search y a la explotación de los datos de los internautas para la publicidad segmentada, que sigue siendo, con diferencia, su principal fuente de ingresos.