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Dos nuevos ejemplares de águila de Bonelli vuelan en Nafarroa

Dos ejemplares silvestres de águila de Bonelli, Ida y Ondallu, nacidas en abril, vuelan los cielos de Nafarroa, como resultado del esfuerzo de recuperación de una especie en peligro de extinción en el herrialde. En las próximas semanas iniciarán su viaje hacia el sureste de la Península.

Una de las dos águilas de Bonelli que vuelan en Nafarroa.
Una de las dos águilas de Bonelli que vuelan en Nafarroa. (GOBIERNO DE NAFARROA)

Dos nuevas águilas de Bonelli, un macho y una hembra, vuelan estos días los cielos de Nafarroa, donde la especie está considerada en peligro de extinción dentro del Catálogo de Especies Amenazadas del herrialde.

Son dos jóvenes ejemplares silvestres, de nombre la hembra Ida y el macho Ondallu, que han nacido en Nafarroa de sendas parejas reproductoras y que en las próximas semanas, identificadas y geolocalizadas, iniciarán su periodo de dispersión, típico en estas aves, en un viaje que les llevará fuera del territorio.

Ha sido posible por iniciativa de la Dirección General de Medio Ambiente del Gobierno navarro, apoyada en dos programas ‘Life’ con fondos europeos, diversas medidas de restauración de su hábitat, y la cooperación de gran número de personas y entidades, incluyendo los ayuntamientos de Kaseda e Irunberri.

A su vez, la existencia de estas aves es «la constatación de que la estrategia de recuperación puede funcionar», ha informado el Ejecutivo foral en una nota.

Así, hoy el águila de Bonelli (Aquila fasciata) vuelve a campear en dos de sus tres territorios históricos en Nafarroa: ya está presente en Leire-Arbaiun y Kaparreta. Pronto las dos águilas saldrán a hacer recorridos a gran distancia y, si vuelven en los próximos años, el ciclo se reiniciará «para aproximar más a Nafarroa a la recuperación de una especie emblemática del ecosistema mediterráneo, lo que evitará la pérdida la biodiversidad, mejorará el control biológico de fauna y, en definitiva, la resiliencia de su entorno», subraya el Gobierno.

Las águilas nacieron en abril en Nafarroa. (GOBIERNO DE NAFARROA)

Seis águilas, tres silvestres y tres reintroducidas

Ida y Ondallu nacieron en abril después del periodo de incubación. Las parejas reproductoras eran en gran medida deudoras del esfuerzo previo de recuperación de la especie, ya que los pollos proceden de Sielva (macho reintroducido en 2015) e Iraia (hembra liberada en 2021 en Araba), y de Kaseda (macho liberado en 2018) y Alfonsita, hembra silvestre, capturada y marcada en 2021.

En esta fase inicial de crianza del pollo, Sielva colisionó con un tendido lo que le ocasionó una fractura del ala, y se encuentra en el Centro de Recuperación de la Fauna Silvestre de Ilundain recibiendo cuidados y rehabilitación veterinaria por parte de personal de la empresa pública de Medio Ambiente Orekan.

Por eso los territorios con nuevos pollos han sido vigilados para comprobar que recibían la atención necesaria y crecían al ritmo correcto, por si en algún momento es necesario intervenir. El método: uso de emisores GPS, cámaras de fototrampeo y visitas continuas a campo, para controlar la secuencia de crecimiento de las aves.

Se trataba de comprobar que los dos pollos recibían la atención necesaria y crecían al ritmo correcto, por si en algún momento es necesario intervenir. La retirada del pollo del nido es, para los especialistas, la última opción ya que, como animales salvajes, las águilas deben aprender de sus progenitores.

El marcaje de los nuevos ejemplares

El siguiente paso, antes de que los pollos desarrollaran la capacidad de volar, fue marcarlas, una operación que se hizo entre mayo y junio con especialistas, ya que el marcaje obliga a descender por los roquedos a personal del GIAN, el Grupo de Intervención en Altura de Basozainak / Guarderío de Medio Ambiente que, además de recoger al animal y subirle hasta el espacio de control, documentan las características del nido.

Personal del Guarderío de Medio Ambiente de Nafarroa marca una de las águilas. (GOBIERNO DE NAFARROA)

En ese momento el personal veterinario toma las medidas biométricas y muestras genéticas de las aves, analiza su estado de salud y todo queda documentado fotográficamente. Y se cumple el objetivo de identificar y geoposicionar cada animal. Las águilas están anilladas, numeradas y llevan un arnés equipado con un emisor GPS de recarga solar. Con ello se trata de obtener su ubicación diaria, geolocalizar sus movimientos para estudiar su comportamiento y comprobar si vuelve para quedarse en la zona donde nació.

En julio, ambos ejemplares ya comenzaron a volar. Ahora, acompañados por sus progenitores, están haciendo vuelos que sirven de entrenamiento para un viaje que suele desarrollarse hacia zonas del sur - sureste de la Península Ibérica, y del que, si todo va bien, retornarán en próximos años.

Tendidos eléctricos, causa principal de las muertes

El regreso de las águilas a su lugar de origen es una expectativa. Es frecuente que vuelvan al lugar donde nacieron para reproducirse, aunque son habituales los enfrentamientos naturales entre águilas por cuestiones territoriales o de apareamiento, lo que a veces les produce graves lesiones o la muerte.

Pero el peligro más letal estadísticamente al que se enfrentan las águilas en sus largos vuelos es humano: los tendidos eléctricos son la causa de alrededor de 50% de las muertes de esas aves; de hecho, un tendido en Ciudad Real fue, en enero de 2025, la causa de la muerte de Urri, la primera águila de Bonelli silvestre nacida en Nafarroa en 20 años, que hizo su primer vuelo en 2024.

El Gobierno de Nafarroa destaca que las actuaciones en materia de protección de todo tipo de aves en relación a tendidos eléctricos se vienen realizando ininterrumpidamente desde 1989, y «siempre con criterio garantista, aplicando medidas por encima de lo que marca la normativa general, en longitud de recubrimientos aislantes, cadenas de aisladores suspendidos o distancias entre elementos de las estructuras, entre otras».

En el herrialde hay 35.350 postes («apoyos») de tendidos eléctricos que son propiedad de grandes compañías, pero también de distribución para pequeños propietarios. 

En la última década se han corregido en Nafarroa mediante convenios con sus propietarios aproximadamente 9.000 apoyos; en concreto la Dirección General de Medio Ambiente ha invertido 1,6 millones de euros en mejorar más de 950 torres. De ese importe 1,3 millones se han aplicado en los últimos 5 años. En estos momentos están ya corregido el 60,47% de los 16.370 apoyos ubicados en las llamadas zonas de protección.