Nerea Lauzirika
Aktualitateko erredaktorea / Redactora de actualidad
Entrevista
Jordi Llop
Investigador en CIC biomaGUNE

«La idea, muy a largo plazo, es que sirva para parar o curar el alzhéimer»

El grupo de CIC biomaGUNE liderado por el doctor Jordi Llop investiga el alzheimer desde un nuevo enfoque, centrándose en reparar la mielina, que se presenta deteriorada en pacientes que padecen la enfermedad. Llop ha explicado a NAIZ que se encuentran en una fase preclínica por el momento.

En la imagen de la página izquierda, el Dr. Llop. Sobre esta línea, el doctor acompañado de dos investigadores de su equipo.
En la imagen de la página izquierda, el Dr. Llop. Sobre esta línea, el doctor acompañado de dos investigadores de su equipo. (CIC biomaGUNE)

El grupo de CIC biomaGUNE liderado por el Dr. Jordi Llop se encuentra inmerso en una investigación que podría, aunque en un futuro bastante lejano, cambiar la manera en la que se previene y se trata la enfermedad de alzhéimer. Tras validar las herramientas necesarias para llevar a cabo la investigación, el equipo trata de averiguar si la mielina -capa que recubre las prolongaciones de las neuronas y que se presenta deteriorada en personas que padecen la enfermedad- se deteriora a causa del alzheimer o es su deteriorio el que provoca el avance de la misma.

Llevan a cabo la investigación en colaboración con el grupo del Dr. Carlos Matute, de EHU, de quien partió la idea conceptual del estudio. El doctor Llop ha desgajado con GARA los pormenores de la investigación, que se encuentra en su fase preclínica.

¿En qué se diferencia este enfoque de las líneas de investigación seguidas hasta ahora?

La enfermedad de alzhéimer es una enfermedad muy compleja en la que intervienen muchos factores, y ocurren muchas cosas distintas en el cerebro. Una de las primeras cosas que se descubrió que ocurría, de hecho, así se identificó por primera vez una enfermedad de alzhéimer, fue la aparición de unas proteínas que se agregaban dentro del cerebro fuera de las neuronas, que es lo que se llama la placa de beta-amiloide.

Los primeros tratamientos para la enfermedad de alzhéimer lo que hacían era intentar mitigar los síntomas, no trataban de cambiar el curso de la enfermedad. Esos tratamientos son los que se han aplicado durante muchos años y únicamente intentaban mitigar un poquito la pérdida de memoria o algunos síntomas de la enfermedad.

Después, otros tratamientos se enfocaron en eliminar esos depósitos de proteína que mencionaba antes. Estos son los primeros tratamientos que no intentaban atacar los síntomas, sino atacar lo que era el curso de la enfermedad en sí. Han dado resultados buenos, pero no excelente, es decir, se puede frenar un poquito el curso de la enfermedad, pero no pararla. Eso ha hecho que muchos investigadores se enfoquen en otras vías, en atacar otros procesos que también ocurren en el cerebro aparte de los mencionados. Ese enfoque es el que estamos llevando a cabo nosotros.

«Los primeros tratamientos para el alzhéimer lo que hacían era intentar mitigar los síntomas»

¿Por qué ese enfoque?

En el cerebro durante la enfermedad se producen precipitados de proteínas, aparecen también unas proteínas de nuevo de las neuronas y hay procesos de neuroinflamación, hay afectación vascular... Entonces, como los tratamientos no están funcionando, intentamos buscar otras vías.

Lo que se ha visto es que durante el desarrollo de la enfermedad de alzhéimer, la mielina, que es como una vaina que hace como de aislante eléctrico y permite a las neuronas comunicarse unas con otras, está degradada. No se sabe si es una causa o una consecuencia de la enfermedad, pero es algo que ocurre.

Es por eso que se pensó que reparar esa mielina degradada podría ser una manera de frenar o prevenir la enfermedad. Eso no es algo que hemos descubierto nosotros, es algo que está publicado y nosotros lo que estamos haciendo es intentar ensayar terapias que reparen o protejan esa mielina, para ver si somos capaces de cambiar el curso de la enfermedad, siempre en modelos animales, no en pacientes humanos. Es importante recalcar esto último.

¿En qué punto se encuentra la investigación?

Uno de los problemas que tienen las terapias es desarrollar herramientas para poder seguir su funcionamiento y ver cómo está la mielina dentro de un organismo vivo. No es sencillo, por eso, nosotros lo primero que estamos haciendo es validar herramientas que permitan saber cómo está esa mielina en un cerebro vivo. Esa es la parte que hemos terminado justo ahora. Es decir, tenemos variantes o técnicas de imagen no invasiva activas, técnicas de imagen que utilizamos en nuestro laboratorio para poder ver cómo esa mielina evoluciona a lo largo del tiempo.

Ahora empezaremos a ensayar esos tratamientos protectores, una vez tenemos ya esta herramienta para poder saber si los tratamientos están funcionando.

¿Cuál es el objetivo de la investigación?

Hay dos objetivos principales. El primero es ver realmente cuál es la causalidad que hay entre la degeneración de esa mielina y el curso de la enfermedad, es decir, qué es lo primero o qué causa el qué. Lo segundo es ver si protegiendo o reparando esa mielina degradada que hay en las neuronas, podemos mejorar la sintomatología de la enfermedad.

La idea, muy a largo plazo, es que sirva para parar el avance o curar la enfermedad, pero hay que poner las cosas en contexto. Estamos trabajando en un entorno preclínico, estamos trabajando en animales. Tener resultados prometedores en animales es un primer paso hacia la traslación a un tratamiento clínico, pero, en cualquier caso, es un recorrido largo en en el tiempo.

Estamos enfocando la investigación desde dos puntos de vista: uno sería terapéutico y otro profiláctico. Es decir, el tratamiento con estas sustancias que previenen la degradación de la mielina se podría aplicar antes de despertar la enfermedad o una vez despertada la enfermedad, entonces nos valdría, si funciona, para prevenirla y para curarla.

Ahora se está trabajando mucho en identificar herramientas diagnósticas que permitan detectar la enfermedad muy precozmente, con lo cual podríamos aplicar estos tratamientos desde muy temprano.

Más del 65% de personas que padecen alzhéimer son mujeres. ¿Están teniendo en cuenta este factor en su investigación?

Sí, ahora realmente la medicina científica acostumbra a ello. Había un problema histórico, y es que, tradicionalmente, muchas de las terapias que se aplicaban o que se ensayaban en modelos animales en fases clínicas, pues se hacían en sujetos de un sólo género, generalmente machos. Ahora incorporamos la variable de género desde muy pronto en la investigación. Nosotros utilizamos siempre animales de ambos sexos y buscamos diferencias de respuesta entre los dos sexos.

Se suele hacer de esta manera, excepto en casos muy únicos, como podría ser si uno está estudiando un cáncer de mama que afecta esencialmente a mujeres o un cáncer de próstata que afecta únicamente a hombres, en esos casos la variable sexo no se tiene en cuenta.

«Muchas de las terapias que se aplicaban o que se ensayaban en modelos animales en fases clínicas, tradicionalmente se hacían en sujetos de un sólo género, generalmente machos»

Hay estudios que apuntan a que el alzhéimer está infradiagnosticado, especialmente en fases tempranas. ¿Cómo afecta esto a la investigación?

Afecta indirectamente. Esta línea de investigación es un proyecto en el que estamos abordando la terapia del alzhéimer, pero también tenemos otras líneas de investigación que van al diagnóstico precoz.

Se está trabajando muchísimo en el desarrollo de herramientas de diagnóstico precoz y, además, herramientas que sean masivas, que se puedan aplicar a todas las sociedades, como puede ser el diagnóstico a través de una muestra de sangre u otros fluidos corporales.

De hecho, existen cambios, por supuesto, a nivel cerebral, pero también a nivel periférico. En ciertos componentes de la sangre o en líquido cefalorraquídeo los cambios ocurren años o décadas antes de que se desarrollen los primeros síntomas y está demostrado que un diagnóstico precoz es fundamental para un tratamiento efectivo.

Con lo cual, en paralelo al desarrollo de terapias, también hay un trabajo muy importante que se está haciendo en el desarrollo de herramientas sencillas y democratizables para poder diagnosticar precozmente el alzhéimer.