15 MAR. 2026 PANORAMIKA Disruptivo Las obras de José Ramón Amondarain protagonizan la exposición «Cada día y cada día más», que hasta mediados de abril se puede visitar en la galería donostiarra Cibrián. (Cortesía del artista y de la galería Cibrián) Iker Fidalgo {{^data.noClicksRemaining}} Para leer este artículo regístrate gratis o suscríbete ¿Ya estás registrado o suscrito? Iniciar sesión REGÍSTRARME PARA LEER {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Se te han agotado los clicks Suscríbete {{/data.noClicksRemaining}} El arte, en muchos de sus posibles desarrollos, crea objetos a los que les dota de un sentido. Esto, que para nada se aproxima a algo que tenga que ver con una utilidad, se inserta en lógicas poéticas o de relaciones que cabalgan entre lo plástico y lo perceptivo. Cuando hablamos de poética, nos referimos a intenciones, no necesariamente narrativas, que tienen que ver con el evocar, proponer, interferir o simplemente con el acto de reivindicar una voz propia. Estos objetos, a veces cuadros, a veces esculturas, a veces dibujos o a veces instalaciones o proyecciones, son capaces de formular algo que irrumpe en ese momento y en ese lugar. Desentramar sus códigos, intentar encontrar lógicas o excedernos en el análisis, puede hacernos caer en una pérdida de sentido y, sobre todo, suponer la pérdida de una oportunidad para ser partícipes de lo que ahí acontece. Una obra o pieza es capaz de ser un elemento disruptivo en un espacio expositivo, una alteración que crea una distancia entre lo que debería suceder y lo que realmente está sucediendo. Cuando nos enfrentamos a ella, agarramos al vuelo todo lo que se desprende de este encuentro mirada-obra y lo convertimos en una esencia que atraviesa nuestro propio sentir, se sirve de nuestra experiencia vital y se asienta en nosotras. A veces para no provocar nada, otras para emocionar o, simplemente, para crear curiosidad, pero siempre para contribuir a abrir nuestra mirada hacia lugares que no conocíamos. “Cada día y cada día más” es el título de la exposición que inauguró a mediados del pasado mes de febrero la galería Cibrián, ubicada en el barrio de Gros en Donostia. Detrás de este título se encuentra el artista José Ramón Amondarain (Donostia, 1969). Amondarain es una figura muy interesante de nuestro contexto cultural. Su formación, principalmente pictórica, no le ha limitado para realizar trabajos en base a otras disciplinas o metodologías más allá de la pintura. Si bien su carrera posee varios hitos, conviene poner encima de la mesa su proyecto de hace más de una década “Tiempo y Urgencia”, en torno al “Guernica” de Picasso y, más recientemente, su exposición retrospectiva “Agitar las imágenes”, también en Donostia y comisariada por el ya desaparecido Javier San Martín. La muestra que el artista presenta hasta mediados del próximo mes de abril, tiene como elemento principal un tríptico de gran tamaño realizado en gamas de rojos y blancos a través de la gestualidad de brochas de aparente gran tamaño. Cuando nos acercamos, esas pinturas se convierten en algo reconocible. Comenzamos a entender su inclinación y las agarraderas de un rocódromo compuesto por tres cuerpos. En otro lugar, un cómic con un elemento central, el retrato de Picasso de la poeta Gertrude Stein, que realiza una reflexión en torno a la creación artística mientras conviven con unas pequeñas piezas gráficas de sutil factura. Sin duda, una nueva oportunidad para acercarnos a una nueva propuesta del artista guipuzcoano.