7K - zazpika astekaria
SALUD

¿Qué está pasando con la extrema delgadez?

La dietista-nutricionista de 7K asiste con preocupación a una tendencia como es la de querer estar delgados o delgadas al precio que sea, sin tener en cuenta que, para conseguirlo, en algunos casos se recurre a prácticas peligrosas para la salud. La desnutrición es un problema serio y no una moda.

(Getty Images)

Estamos asistiendo a una nueva y más escalofriante vuelta de la delgadez extrema no únicamente como moda, como lo fue antaño, sino como paradigma de la salud. Las pasarelas, los festivales de cine y la televisión se están convirtiendo en el escaparate de esta preocupante corriente estética que no solo atrapa a los y las jóvenes, ya que también atraviesa a mujeres más maduras.

Las teorías sobre por qué ha vuelto este tipo de presión estética femenina y sobre cuál es su objetivo son infinitas, pero la que suena con más fuerza es aquella que señala como el principal culpable al abuso de los análogos de GLP-1, es decir, los Ozempic y los fármacos anorexígenos de turno que, a pesar de prescribirse para unas situaciones clínicas muy concretas, la realidad es que su uso (mal uso) se ha extendido como la pólvora y lo utilizan muchísimas personas que ni son diabéticas ni sufren obesidad.

Sea como fuere, parece que antes se trataba de no comer, contar calorías y restringir. Pero ahora se trata de una inyección semanal que suprime el hambre. Que, aunque resulte en un cuerpo similar, no significa la misma cosa.

Y es que pareciera que la nueva aspiración social es suprimir el hambre y el apetito o el deseo de comer.

Me preocupa personal y profesionalmente, ya que hubo un tiempo en el que la desnutrición era una señal de alarma, de enfermedad, y hoy en cambio parece ser una meta social, física y, lo que es peor, de “salud”.

Por eso mi reflexión es que quizá debiéramos cambiarle el nombre, porque está claro que nada que se denomine hoy en día “extremo” parece asustarnos, de modo que propongo una denominación clínica; desnutrición.