27 SET. 2026 MÚSICA Le Ren Gotzon Uribe {{^data.noClicksRemaining}} Para leer este artículo regístrate gratis o suscríbete ¿Ya estás registrado o suscrito? Iniciar sesión REGÍSTRARME PARA LEER {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Se te han agotado los clicks Suscríbete {{/data.noClicksRemaining}} El regreso de la cantautora canadiense Le Ren -Lauren McGregor- se percibe como una anomalía tan poética como necesaria. Tras el caluroso recibimiento de su trabajo previo, la artista radicada en Montreal presenta “Don't Be Funny Without Me”, una colección de canciones que consolida su voz dentro del folk contemporáneo y la canción de autor. El título del álbum -una frase cotidiana que oscila entre la broma cómplice entre amigos y la desesperación de quien teme quedarse al margen de la alegría ajena- sintetiza el núcleo temático del disco: la fragilidad de las conexiones humanas, el duelo y la búsqueda de dignidad en medio del desamor. Se trata de un álbum que se sitúa en una línea de continuidad directa con las grandes figuras del folk canadiense y estadounidense. Las influencias de Joni Mitchell, Karen Dalton y Judee Sill y la sobriedad narrativa de John Prine sobrevuelan cada rincón del álbum. Sin embargo, Le Ren evita caer en el pastiche nostálgico gracias a su gran personalidad vocal y una poética del detalle cotidiano que resulta inconfundiblemente actual. La voz de Le Ren, dotada de un timbre claro, actúa como el eje en el que se mueve toda la obra. Uno de los grandes aciertos de “Don't Be Funny Without Me” radica en su inteligente economía de recursos. La producción prescinde de caprichos digitales para apostar por un sonido analógico, orgánico y cálido que recrea la sensación de estar en la misma habitación que los músicos. Las canciones están armadas sobre arpegios delicados de guitarra acústica, la steel guitar, notas suspendidas de contrabajo y toques sutiles de violín o piano de pared. En cortes como el tema homónimo o las baladas más íntimas, la instrumentación no compite con la voz, sino que la envuelve en una atmósfera de penumbra y sosiego. Le Ren domina el arte de dejar que el silencio forme parte de la composición, permitiendo que las resonancias de las cuerdas y las respiraciones cojan su peso. Líricamente, el disco es un tratado sobre las pequeñas tragedias y triunfos de la vida adulta. Le Ren posee el instinto de una gran narradora para capturar momentos aparentemente insignificantes y transformarlos en metáforas profundas. También muestra un sentido del humor fino y agridulce que actúa como contrapeso. Al abordar el fin de una relación o la distancia con los seres queridos, la artista escribe desde la claridad de quien ha procesado el dolor y ha decidido mirarlo con compasión y cierta ironía. No es un disco que busca conquistar las listas de éxitos. Ella demuestra que la verdadera fuerza en la música no siempre reside en el volumen o la pirotecnia, sino en la honestidad del relato y en el valor de mostrarse vulnerable ante el oyente. Un álbum conmovedor, pulcro y humano que afirma a Le Ren como una de las voces más destacadas del panorama indie-folk actual. Kiri Ra! El vanguardista sello We Jazz Records acoge el debut de Kiri Ra!, un trío nórdico formado por la experimentadora sonora Lau Nau (Laura Naukkarinen), la saxofonista Linda Fredriksson y el pianista Matti Bye. Su álbum debut es fruto de un proceso paciente de improvisación y complicidad tejido tras años de profunda amistad. Lejos de estructuras rígidas, la música de Kiri Ra! se edifica desde el desapego y la libertad creativa. Su propuesta es un mosaico orgánico donde los ecos del free jazz, la música ambiental y la música folk se disuelven en un nuevo universo. Un ejercicio de sensibilidad que demuestra cómo el acto de dejarse llevar a la hora de componer puede dar origen a mundos sonoros como el que han plasmado en este álbum. Le Ren posee el instinto de una gran narradora para capturar momentos aparentemente insignificantes y transformarlos en metáforas profundas