7K - zazpika astekaria
SALUD

A vueltas con el hierro

La Sociedad Americana de Hematología (ASH en sus siglas en inglés) ha actualizado las guías clínicas para el diagnóstico del déficit de hierro, una medida que ha generado controversia, ya que conlleva la reclasificación inmediata de millones de personas previamente sanas.

(Getty Images)

El artículo de esta semana coincide con un hito en el ámbito de la hematología: la actualización en septiembre de este año de las guías clínicas de la Sociedad Americana de Hematología (American Society of Hematology, ASH) para el diagnóstico del déficit de hierro.

En este tema existía una problemática compleja que trascendía a la práctica clínica: el infradiagnóstico de algunos pacientes con depósitos de hierro reducido y, por tanto, con síntomas, pero que entraban dentro de los rangos normales de los parámetros de laboratorio para un diagnóstico y tratamiento adecuados. Es decir, que quedaban sin revisión ni tratamiento.

Pero en este punto es fundamental establecer una diferenciación nosológica: la deficiencia de hierro y la anemia ferropénica no constituyen la misma entidad clínica. Existe la posibilidad de que un paciente mantenga niveles de hemoglobina estables mientras experimenta una reducción progresiva de sus reservas de hierro. Cronológicamente, el déficit de hierro es previo a la anemia; la afectación de la hemoglobina se manifiesta únicamente cuando la disponibilidad de este mineral compromete la adecuada formación y producción de glóbulos rojos. Por consiguiente, la monitorización aislada de la hemoglobina resultaba metodológicamente insuficiente.

Para solventarlo, el cambio concreto que se introduce en esta actualización es el incremento del umbral de la ferritina sérica, el cual se eleva de <15 ng/mL a <30 ng/mL. No obstante, el panel de expertos de la ASH deja constancia de que se trata de una recomendación fundamentada en una evidencia científica de baja certeza respecto a sus efectos netos. Es por ello que este nuevo criterio diagnóstico está siendo controvertido ya que, a pesar de basarse en evidencia de baja calidad, conlleva la reclasificación inmediata de millones de personas previamente sanas, como sujetos con deficiencia de hierro. Ante ello, algunos expertos alertan de la posibilidad de una prescripción y consumo masivo de fármacos, recomendaciones nutricionales cuestionables y exploraciones complementarias carentes de un soporte científico concluyente.