12 JUL. 2015 PANORAMIKA Fotos en verano ARTURO F. RODRIGUEZ {{^data.noClicksRemaining}} Para leer este artículo regístrate gratis o suscríbete ¿Ya estás registrado o suscrito? Iniciar sesión REGÍSTRARME PARA LEER {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Se te han agotado los clicks Suscríbete {{/data.noClicksRemaining}} El triunfo de la “fotografía móvil” y su apabullante inserción en las redes sociales parece no tener límites. Desde que se han popularizado en la red los contenidos asociados a fotos, hemos dejado de lado la fotografía que nos exige tiempo y le hemos regalado el éxito a una imagen volátil, casi a un alma en pena de la propia fotografía. Quizá por ello, de un tiempo a esta parte proliferan las muestras retrospectivas o las grandes exposiciones fotográficas que quieren recuperar el estatuto artístico que tanto costó alcanzar a este medio; y quizá por ello, muchos artistas actuales siguen investigando en la hondura de las imágenes como territorio de posibilidad expresiva. En algunos casos, merece la pena echar la vista atrás. La Fundación Mapfre y el Philadelphia Museum of Art organizan una ineludible muestra de Paul Strand (Madrid hasta el 23 de agosto), con más de 200 obras de todos sus viajes y de cada una de sus etapas entre 1910 y 1960. Strand concibió la fotografía como un medio para expresar su compromiso social, retratando a personajes anónimos de la calle, volviendo el objetivo sobre el ser humano y viajando por todo el mundo para hacer fotografías como método de conocimiento. El Centro Cultural Montehermoso Kulturunea de Gasteiz presenta dos muestras fotográficas hasta el 6 de septiembre. “Fotografía Contemporánea en la Colección Telefónica” nos ofrece una muestra de la construcción formal de la imagen contemporánea desde distintas temáticas. Se trata de una panorámica que abarca desde los años 70 hasta principios del siglo XXI, y que va desde las interpretaciones más estéticas de lo documental, como las fotografías de Andreas Gursky, Thomas Struth o Cándida Höfer, hasta planteamientos más creativos o experimentales como los de Vik Muniz, Marina Abramovic o Cindy Sherman. Por otro lado, el gasteiztarra César San Millán presenta “Arki Tektus” (Lo oculto, elevado), propuesta en la que la arquitectura toma el papel protagonista. Espacios para vivir o para conservar patrimonio, lugares que ahora se presentan abandonados o edificios como obras de arte; un tratado de relaciones entre lo constructivo y la mirada fotográfica que va mucho más allá de lo meramente documental. Se trata de siete miradas sobre trabajos de autores como Herzog & De Meuron, Francisco Mangado o Roberto Ercilla. Especialmente interesante resulta la mirada fotográfica de Iñigo Garatu, que expone en Bilbaoarte hasta el 24 de julio “Work Spaces”. La muestra parte del registro de espacios industriales del territorio de Bizkaia, tanto abandonados como a punto de estarlo, algo que da cuenta del shock laboral sufrido en ciertas comarcas. A partir de estas imágenes, el proyecto crece y deriva hacia la creación de piezas escultóricas que primero albergan la imagen de estos escenarios de trabajo, pero que evolucionan hacia formas autónomas y complejas. Estas piezas, que juegan con el color y que incorporan rastros y moldes de herramientas, guardan la memoria de estas fábricas, aquel fantasma industrial responsable de explotación y de conflicto que atravesó con dureza el ámbito social de nuestro pasado reciente. En este trabajo, toda la fuerza de las imágenes fotográficas se transforma en vehículo, en fábrica de artefactos cargados de memoria.