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SORBURUA

Jardín sobre gravilla


Un jardín sobre gravilla resulta un opción muy actual cuando hay que aprovechar un espacio muy pequeño, de unos 20 metros cuadrados, con poca sombra y buen drenaje. Para empezar, es recomendable preparar el terreno con la superficie ligeramente abombada, para facilitar que escurra el agua sobrante y que la plantación aproveche el promontorio con la finalidad de que tenga una mayor exposición solar. Las piedras escogidas deben de ser finas, de 10 mm de calibre máximo, de color claro y se extenderán por toda la superficie del jardín. Una capa de unos 5 cm de grosor será suficiente y las ventajas son muchas. El color de la gravilla crea una unión entre las diversas plantas e invita al paseante a visitar y explorar el jardín manteniendo los zapatos secos. En verano, cuando hace mucho calor, se crea un efecto de contención contra el desecamiento de la tierra. Por el contrario, en primavera, este tapiz de color atrae la luminosidad y hace que las plantas se comporten mejor. La superficie de gravilla hay que mantenerla siempre bien rastrillada.

En el caso de que la capa de gravilla sea muy delgada, será necesario colocar un film geotextil para limitar el crecimiento de las malas hierbas. Además, este jardín, que prácticamente no demanda obra, economiza agua y minimiza el trabajo de mantenimiento del jardinero. La plantación escogida permite disponer de un espacio de color casi todo el año. Comienza por iris amarillos y ajos ornamentales, que inauguran la primavera. Variados ajos decorativos, que en abril serán de color rosa plateado, en mayo de tonos malvas, junio de color lila y julio de púrpura oscuro. Les siguen las vivaces estivales, coberteras como el flox de flores color lavanda, tomillo Thymus serpyllum, de follaje verde intenso y flores de color carmín; saponarias y geranios rosas, asters y salvias. Las flores más altas y llamativas ocupan el centro. Para ordenar las plantas por su color y follaje, es conveniente dividir el jardín en cuadrados pequeños. Cada uno de ellos albergará una planta o como máximo, dos. Finalmente, un arbusto llorón como el peral P. salicifolia “Pendula” aportará verticalidad y telón al conjunto.