7K - zazpika astekaria
GASTROTEKA

Viral o no viral, la cocina en las redes sociales

El cambio que ha supuesto en el mundo la era digital, lógicamente, también afecta de cerca al entorno de la gastronomía. El chef de 7K es partidario de ampliar territorio, aunque el precio a pagar, a veces, incluye platos que nada tienen que ver con la realidad. Redes, para bien y para mal.

(Getty Images)

No hace mucho tiempo contactó conmigo “Orain”, la plataforma y app con la que EITB publica temas relacionados con la actualidad, para que compartiera a través de dicha plataforma mis pareceres acerca de una receta “viral” de tarta de queso japonesa. Tuve claro que sí, que lo haría, pues sentí el deber moral de hacerlo y, de la misma forma que lo hice en este formato audiovisual, me apetece explayarme acerca del tema también por escrito.

Antes de entrar en harina, conviene explicar qué es la viralidad. Viral, según la RAE: relativo o perteneciente a un virus. Razón no le falta en que la tarta de queso se ha expandido cual virus coloniza e infecta un cuerpo extraño o una sociedad completa. Soy cómplice de ello, lo sé y no me escondo. Yo también vendo tartas de queso. Pero también veo cómo esta moda, no tan pasajera, tiene mucho de virus. Eso de hacer colas de 100 metros para comerse una ración de tarta… ¿Justifica lo rico de una cosa, aceptar que estemos infectados? Que cada uno opine lo que le parezca.

La segunda definición es la que venimos a buscar. Dice así: que se difunde con gran rapidez en las redes sociales a través de internet o contenido que se propaga exponencialmente en redes sociales. Esto es lo que ha ocurrido con una tarta de queso japonesa. Ya me gustaría saber cómo de contentos están los japoneses de que se les atribuya una receta tan “ordinaria” y simple bajo el nombre de tarta de queso japonesa. La receta consiste en añadir unas galletas, las que queráis, a un yogur cremoso, dejarlas sumergidas en el yogur toda la noche en la nevera y comérselas al día siguiente. A mí, solo escribirlo hace que me parpadée el ojo izquierdo sin control. ¿Dónde está el queso? ¿Y algún paso parecido a la elaboración de una tarta de queso? Salvando las distancias, es como llamar ensalada de lentejas a un bocata de panceta. No tiene absolutamente nada que ver. El queso es queso y el yogur es yogur. Y hablar en redes, siendo o no viral, desde una cuenta de cocina y hacer alarde de una receta tan sencilla como la que se plantea -que no digo que esté mal- con un nombre tan grande y compartido como el de tarta de queso, debería de exigir un mínimo de respeto y contraste. La receta seguro que está rica, pero no tiene nada que ver con una tarta de queso.

Soy de los que opina que, a cambio de ser viral (famoso o muy conocido en redes), no se puede publicar cualquier cosa, aunque esto sea difícil de controlar. Lo que pido es que se lleve a cabo un ejercicio de autoexigencia y coherencia antes de que se publique algo. El contraste de la información es innegociable, faltaría. Pero ser consciente del daño que le podemos hacer a nuestro patrimonio si viralizamos contenido que distorsione nuestra historia es todavía más importante. Cambiar el nombre de las cosas puede provocar que aquel que no ha visto una tarta de queso en su vida, piense que las tartas se parecen a los yogures y que lo que ha sido una tarta de queso toda la vida, no lo sea. Además, somos muy de pensar que lo que ahora se viraliza en redes se entiende como “la nueva verdad”. Esto tiene mucho de sectario, ocurre y no nos queda otra que luchar contra esta tendencia, siempre y cuando sea negativa.

Ahí tenemos a Bittor Kas. Gran cocinero, mejor persona y brutal influencer culinario. Lo suyo son la porrusalda, el guiso de carne, la salda… recetas de toda la vida adaptadas al contenido de las redes sociales. «Es guay cocinar como nuestras amas y amonas». Esto protege nuestro patrimonio y permite que se evolucione sobre él. Este tipo de contenido hace que las bases de nuestra cocina e identidad culinaria se actualicen y se digitalicen. Es una labor importante que permite que la tradición se renueve y siga en el futuro siendo tradición. Porque ya sabéis que una tradición que no evoluciona o no se actualiza, se muere. El tema aquí está en no cargárnosla antes, de un golpe.

(Getty Images)

NUEVOS RETOS

Aunque os haya podido parecer lo contrario, soy de los que defiende la cocina en redes. Creo que es la forma de mantener la cocina viva y hacer que a la gente le entren ganas de enfrentarse a nuevos retos culinarios a diario. De hecho, creo que la cocina nunca ha estado tan viva. Solo que vive parcialmente en redes y por ellas hay que saber navegar. Pero, si unimos los mundos digitales y analógicos, la cantidad de cocina, conocimiento y tradición compartida, es mayor a cada segundo que pasa. Y cada vez que pienso esto, concluyo que, cada día que pasa, cocino mejor, pero sé un poco menos que ayer.

Existen mil plataformas en las que toparnos con la cocina en formato digital. Desde programas de televisión, aplicaciones especializadas para profesionales, contenido en youtube o plataformas similares repletas de recetas sencillas o las mismas redes sociales. Cada uno elige el contenido que consume pero, como en cada gremio, existen los profesionales finos y los chapuceros.

Alguien que no tiene formación en cocina, puede que lo haga fantásticamente bien, porque haciendo también se aprende (y esto tiene todavía más mérito), pero conlleva un riesgo en el que podemos toparnos con un camino sin salida cuando una receta no nos queda como queremos, porque nos faltan recursos o información y la persona que elabora la receta en redes tampoco sabe solucionarlo (o a lo mejor simplemente ha editado el vídeo y solo enseña lo bueno y bonito del resultado). Ese “¿por qué a mí no me ha quedado así?” puede llevarnos al desencanto culinario y hacer que nos distanciemos de la acción de cocinar. Por eso, para estos casos, lo que siempre propongo es que acudáis a un profesional del tema, hay muchos por redes, y seguro que más de uno estará encantado de resolver vuestras dudas. ¿Dejaríais una cuestión relacionada con vuestra salud en manos de un influencer del que no sabéis si es un profesional formado o no? Pues con la comida pasa igual, ante la duda, pensad que el detalle, el dato, la información fiable, en la mayoría de los casos, va a provenir de un profesional.

Si no queréis que la primera definición de la RAE sea la correcta para referirnos a estos temas, toca navegar por redes con criterio, contraste y, sobre todo, hambre. Seguro que, buscando un poco, encontraréis cuentas de personas que merece la pena seguir. Aquí os dejo algunas recomendaciones: @bittor_kas; @bitxi_sua; @inakigastro; @charlito_cooks; @cocinaderecho @rodattweter @urrapetito… On egin!