23 AGO. 2026 El nuevo reto de Aritz Moreno El director donostiarra Aritz Moreno, en una de sus visitas al Festival de Cine de Sitges. (Borja B. Hojas | Getty Images) Gaizka Izagirre {{^data.noClicksRemaining}} Para leer este artículo regístrate gratis o suscríbete ¿Ya estás registrado o suscrito? Iniciar sesión REGÍSTRARME PARA LEER {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Se te han agotado los clicks Suscríbete {{/data.noClicksRemaining}} Aún recuerdo la primera vez que descubrí los cortometrajes del donostiarra Aritz Moreno. “Portal Mortal” (2004) apareció por casualidad en una de aquellas interminables búsquedas por internet y “Cotton Candy” (2008) la pude ver en la siempre estimulante Semana de Cine Fantástico y de Terror de Donostia. Con “Bucle” (2011) y “Cólera” (2013) ya no existía el factor sorpresa. Acudí a ellos sabiendo que detrás había un director con un imaginario muy reconocible. No es casualidad que tres de sus cortometrajes -“Cotton Candy”, “Bucle” y “Cólera”- fueran seleccionados por Kimuak. Tampoco sorprende el recorrido que tuvieron en festivales de todo el mundo. Su salto al largometraje llegó en 2019 con “Ventajas de viajar en tren”. Un artefacto delirante, elegante y perverso que desafiaba cualquier intento de clasificación. En un panorama donde tantas películas parecen cortadas por el mismo patrón, Moreno firmó una obra profundamente libre, capaz de mezclar thriller, comedia negra, terror psicológico y surrealismo sin perder nunca el control del relato. Quizá por eso resultó tan desconcertante lo ocurrido con “Moscas” (2023). La película inició su recorrido en festivales internacionales, pero nunca llegó a estrenarse comercialmente. No han ofrecido una explicación oficial al respecto, pero todo apunta a que “Moscas” fue una de las víctimas del profundo cambio de estrategia que vivieron las plataformas de streaming entre 2022 y 2024. En aquellos años, numerosos proyectos concebidos para distribución digital quedaron atrapados en un limbo: pasaban por festivales, pero nunca encontraban un estreno en salas ni una explotación internacional. Ahora, el cineasta donostiarra afronta un nuevo desafío con “Karateka”. La serie narra la extraordinaria historia real de Sandra Sánchez, la deportista que desafió todas las convenciones para convertirse, con 39 años, en campeona olímpica y en la mejor karateca de todos los tiempos. Junto a su entrenador y compañero de vida, Jesús del Moral, emprendió un camino que parecía imposible en un deporte tradicionalmente dominado por Japón y donde la mayoría de los competidores se retiran mucho antes. La dirección de fotografía correrá a cargo de Javier Agirre. A primera vista puede parecer un giro radical dentro de la filmografía de Moreno. Su serie, en la que participa Atresmedia Cine, invita a pensar que se tratará de una obra construida desde los códigos de la ficción televisiva más convencional, dirigida a un público amplio y, en principio, con menos espacio para la libertad formal y narrativa que ha caracterizado toda la carrera del cineasta donostiarra. Pero conviene no precipitarse. Si algo demuestra la trayectoria de Moreno es que sus historias siempre han girado en torno a personajes que desafían las normas establecidas y buscan su propio lugar en un mundo que parece empeñado en expulsarlos.