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CONSUMO

Consejos para septiembre


Para muchas personas, la vuelta de vacaciones y la vuelta a clase van de la mano, y eso implica más gastos extraordinarios para una economía doméstica que en algunos casos ha “fundido” hasta el último cartucho en vivir sin horarios ni rutinas. Es lo que tiene septiembre, un mes incómodo, por eso de volver a la rutina, del que solo se salva el buen tiempo que perdura por aquello de que aún es verano.

Tengamos en cuenta que septiembre es otra “cuesta de enero” y hay que evitar acumular lastre en las tarjetas de crédito, bien sumando intereses de pagos aplazados (que se suelen generar por las vacaciones veraniegas) o por el recurso fácil de recurrir a los llamados microcréditos rápidos. Esta última opción resulta la menos aconsejable y hay que andar con los ojos abiertos, ya que -a pesar de la reciente normativa sobre créditos al consumo- muchas entidades financieras parecen mirarla de perfil, sobre todo en la limitación de costes, de forma que la TAE no supere un determinado nivel de tipo de interés máximo. Lamentablemente, este tipo de soluciones acaba atrapando a las familias más vulnerables en una espiral de deudas de la que suele ser difícil salir.

Cuando hay escolares, hay que equipar la mochila con libros, material escolar, ropa de deporte y otros complementos. Empecemos por lo imprescindible: los libros. A partir de ahí, el resto es más de lo mismo que el curso anterior y seguro que son aprovechables los estuches, mochilas y demás artículos.

El caso es que todo se ha encarecido desde el curso pasado y no hay más remedio que intentar asumir los gastos que, en función del tipo de centro y de la edad del escolar, así será el desembolso. Habrá que contenerse para no cargar demasiado la mochila, porque el curso es largo y se puede ir llenando a lo largo del mismo.