7K - zazpika astekaria
LITERATURA

La derrota del olvido


Todavía hoy cargada de prejuicios por su supuesta abstracción, la poesía, sin embargo, sigue revelándose como un idioma radicalmente terrenal, decidido a dialogar sin intermediarios con el presente más inmediato. Una condición que adoptan los versos más recientes del periodista y escritor leonés afincado largamente en Donostia, destinados a radiografiar el genocidio palestino y los actores, y sus diferentes papeles interpretados, que circundan un rastro sangriento que no se detiene en un tiempo ni lugar, siendo Vietnam, Durango o Sudán paradas también de esta internacionalización de un sufrimiento que nunca puede ser ajeno.

Más allá de este inevitable glosario de estremecimientos y rabia, la formulación escogida, bajo una morfología tan tradicional, y en retirada, como son las décimas, significa a su manera la reivindicación del trovador clásico como una figura todavía útil y necesaria para poner voz al llanto anónimo. La característica y musical fisionomía de este tipo de piezas, empleadas por igual desde Calderón de la Barca a Javier Krahe, evidencian su ágil sonoridad, un dinamismo melódico que en este caso hace de su acompasado y explícito recitar un canto fúnebre.

Sagazmente aderezado por otros formatos, algunos narrativos o periodísticos, que interrumpen el dictar mayoritariamente poético, esa confluencia, además de aportar elasticidad al conjunto, impone notoriedad y objetividad a un doloroso escenario que incluso es capaz de agitarse con ironía, aquí especialmente retadora. Además de brindar un digno sepulcro a esos cuerpos exterminados por “salvajes expansionistas que presumen de su raza”, el circo mediático, los maquiavélicos títeres bautizados sin complejos (llámense Núñez Feijóo o Perico Delgado) y, por supuesto, los necesarios colaboradores mortuorios, desde la ONU (“una comedia donde se cuece la farsa”) a Trump (“la nueva amenaza/que se cierne sobre el mundo”), son integrantes de un reparto dispuesto a firmar en el libro de visitas de la historia con tinta ensangrentada.

Theodor Adorno anunció que ya no se podría escribir más poesía tras un drama tan profundo como el de Auschwitz, el horror en su estado más puro sepultaba cualquier intento estético. Maraña, con su libro, sin embargo, demuestra lo contrario, que precisamente cuando se acaban las palabras para expresar la barbarie, la poesía emerge para construir un idioma que nos impida caer en la somnolencia acrítica, porque como escribe en uno de sus versos, “si te olvidas de Gaza, hemos perdido”.