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PANORAMIKA

Volver a empezar

La Sala Rekalde de Bilbo expone las obras de una veintena de artistas del programa Ertibil que luego se podrán ver en Barakaldo, Basauri e Igorre. (Cortesía de la Sala Rekalde)

Es imprescindible comprender el pasado para ser parte del presente y cuidar el futuro. Desde este equilibrio podemos ser conscientes de todo aquello que sucedió antes de nuestra llegada, aprender de ello, invertirlo en nuestro día a día y así, ejercer nuestra responsabilidad sobre todo lo que vendrá. Desde estas páginas, siempre damos visibilidad a aquellas iniciativas que apoyan la creación y mantenimiento del tejido artístico. Sea cual sea su origen, público o privado, cualquier programa de apoyo a artistas emergentes está asumiendo riesgos que no siempre se valoran lo suficiente.

Dar lugar a artistas jóvenes supone apoyar procesos, caminos que aún no han elegido su destino o proyectos que no garantizan la consecución de ciertos resultados. Pero en un mundo tan complejo para la supervivencia de la cultura y un circuito, el del arte contemporáneo, tan frágil y volátil, es imprescindible crear espacios seguros para que artistas y agentes puedan salir adelante. Porque una sociedad que no cuida a sus creadoras culturales, le está dando la espalda a todo aquello que nos hace libres. A los relatos que nos emocionan y conectan con las diferentes y a lo que hace un poco más soportable nuestra existencia.

El programa Ertibil de la Diputación Foral de Bizkaia cumple este año cuarenta y cuatro ediciones. Desde el año 1983, esta propuesta ha ido apoyando a generaciones de artistas cuyos nombres, años después, reconocemos en muchos espacios del ámbito profesional. Una de las citas más longevas de nuestro territorio, que es ya un referente tanto para la gestión pública como para las artistas que están vinculadas al Territorio Histórico de Bizkaia. El elenco ganador consigue, además de una dotación económica, una residencia artística en Japón que les permite tener una experiencia internacional y una oportunidad de compartir su trabajo.

Una de las cuestiones más interesantes es que, junto a los tres premios, se realiza una selección de trabajos que engrosa la exposición que presentamos hoy. Hasta el día 18 de octubre podemos ver en la Sala Rekalde de Bilbo la exposición compuesta por los dieciocho nombres que componen la selección final. Junto a las ganadoras Estela Miguel, Markel González Elezkano, Natalia Suárez Ortiz de Zarate y Jone Elorriaga Soto, se expanden los diferentes trabajos que conforman el contenido de la muestra. En sala nos encontramos ante una propuesta algo ecléctica, sin un relato que equilibre el contenido. Pero es precisamente la potencia de lo diverso donde reside lo valioso de la exposición de Ertibil. Hasta final de año podremos visitarla en cualquiera de las paradas que completan su periplo: Barakaldo, Basauri o Igorre.