11/10/2015

LAURA STEINBACH
JUGADORA DEL ZUAZO DE BALONMANO

Zuazo nunca había empezado tan bien como esta temporada. Tras un debut fugaz en la 2008-09, en las tres últimas campañas había acabado en la 8ª plaza, con una mejor racha de tres jornadas sin perder. Ahora se mantiene invicto, es tercero y empieza a hacerse ilusiones. El bloque principal de la plantilla no ha cambiado sustancialmente, pero hay una novedad importante: la llegada de Laura Steinbach.

«Todo el equipo puede dar más, no solo depende de mí, vamos mejorando»
P. URTAZA
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Laura Steinbach (2-VIII-1985, Homburg-Saar) es una lateral izquierda que ha sido internacional con Alemania en todas las categorías, desde juveniles hasta la absoluta. El año pasado por estas fechas acababa de disputar la fase de clasificación para la Champions League, en la que su equipo (el FTC húngaro) perdía en la final ante el Leipzig después de empatar en el tiempo reglamentario (28-28), en la prórroga (34-34), y caer finalmente en la tanda de penaltis (38-39). Steinbach lograba cinco goles en ese partido, igual que su compañera de equipo Nerea Pena.

Steinbach acababa de comenzar su segunda temporada en Budapest, tras llegar procedente del Bayer Leverkusen, donde se había convertido en su capitana tras seis temporadas. Pero la experiencia no estaba siendo satisfactoria del todo, y le empezaba a dar vueltas a la idea de regresar a Alemania. Y unos meses antes, en abril de 2014, Iker Romero había anunciado su retirada definitiva del balonmano, después de tres temporadas en el Füchse Berlin, que se materializaría el 24 de mayo tras el último partido ante el THW Kiel.

Pero el 18 de mayo Romero y Steinbach se conocieron, «y el 18 de julio empezamos a salir», recordaba la jugadora durante la entrevista con GARA el pasado martes, antes de partir hacia Alemania para pasar unos días con su familia aprovechando el parón liguero. Para mayor casualidad, los dos habían jugado con el dorsal número 18 en su camiseta durante toda su trayectoria deportiva –«yo jugaba con el 18 desde juveniles, aunque en el Trier, mi primer equipo en la Bundesliga, llevaba el 8 porque el 18 estaba ocupado, y en la selección alemana al principio también, porque cuando llegué era muy joven y otra jugadora llevaba ese número»–. Steinbach niega entre carcajadas que se fijara especialmente en jugadores que llevaban ese número en la cancha, «¿cómo se dice…? Fue cosa del destino».

El principio de todo, en Berlín

Coincidencia o no, cuatro días después Romero anunciaba que seguiría un año más en Berlín. Y Steinbach partía a hacer la pretemporada en Budapest, jugaba la fase previa de la Champions y unos días después se despedía del club para fichar por el Sppreefüxxe... el equipo femenino del Füchse Berlin. Casi inmediatamente, el agente de Romero sondeaba a los dos clubes vascos de División de Honor para saber su interés de fichar a la jugadora al año siguiente. «Iker se retiraba, volvía a Vitoria con su familia, y decidimos vivir juntos. Yo pensé buscar un club cerca de Vitoria para jugar, y así empezó todo», recordaba Steinbach.

En julio Zuazo anunciaba el fichaje de Steinbach, que se decidía por el club de Barakaldo por razones de comodidad en los viajes por carretera –«sí, hablamos también con Bera Bera, claro, pero en coche Vitoria está más lejos de San Sebastián que de Bilbao… y aquí también tenemos un buen equipo», explicaba la jugadora, que entrena tres días a la semana en Lasesarre con sus compañeras y un cuarto por su cuenta en Gasteiz–.

El 3 de agosto comenzaba la pretemporada, y once días después Zuazo recibía a Bera Bera en Barakaldo en uno de los primeros amistosos. Las vizcaínas nunca habían ganado a las donostiarras antes, ni en partido oficial ni en uno amistoso, y ese día Laura Steinbach exhibía sus mejores recursos: marcó un total de 12 goles, 9 de ellos en la segunda mitad, y 7 en total de lanzamientos en suspensión, con un par de buenos pases de gol a Ainhoa Hernández en el pivote.

Las expectativas se dispararon, y Zuazo comenzó a sonar entre los aspirantes a las primeras posiciones, e incluso al título liguero –en el club vizcaíno mantuvieron la calma–, aunque la derrota ante el Aiala Zarautz unos días después obligara a moderar un poco la euforia.

Entre las máximas goleadoras

Con la Liga ya en marcha, Laura Steinbach se ha situado entre las primeras goleadoras de la categoría, aunque ella prefiere no acaparar el balón y se está mostrando muy participativa en el juego, tanto en ataque como en defensa. Es consciente de que el nivel de la Liga española ha bajado en los últimos años («sí claro, lo sé. Comparando con Alemania el nivel es más bajo, pero aquí también hay jugadoras buenas y el nivel subirá otra vez»), y confía en que Zuazo irá a más, igual que ella, conforme conozca mejor a sus compañeras y a sus rivales. «Todo el equipo puede dar más, no solo depende de mí. Creo que estamos progresando y vamos para arriba, poco a poco, partido tras partido», apunta con prudencia.

De momento, sus compañeras ya saben que cuentan con una jugadora de gran nivel a su lado, y eso estimula a todo el equipo a pelear y defender. Steinbach es consciente de que ella puede aportar mucho, y de la confianza que transmite, «claro, tengo mi experiencia y puedo ayudar en estos momentos, por supuesto, y creo que mis compañeras confían en mí –entre risas–, aunque no es algo que deba decir yo, sino mis compañeras».

Si atendemos a lo que nos aseguran desde el club de Barakaldo, su influencia ya se extiende más allá del juego. Tras cursar estudios sobre tecnología de los alimentos y sacar un máster en gestión de la salud –con énfasis especial en nutrición deportiva y pérdida de peso–, ya han podido comprobar sus preferencias en las ocasiones en que la plantilla ha organizado meriendas en las que cada una aporta lo suyo: frente a las típicas tortillas, fiambres y dulces, Steinbach ha apostado por productos orgánicos y saludables –las zanahorias han causado impacto, como algún otro producto típico alemán de esas características–, e incluso se dice que algún familiar de Iker Romero también ha mejorado sus índices de colesterol siguiendo sus consejos.

De momento, Steinbach trata de adaptarse a las novedades que se va encontrando cada jornada, como la asistencia a los pabellones, «es diferente, también en Alemania hay pistas donde va menos gente, pero lo normal es que vayan más, y aquí cuando hemos jugado en una pista más pequeña había más ambiente», explica con una sonrisa. También le ha sorprendido el barullo que llega desde las gradas, «la gente se comporta de manera muy diferente. En Alemania solo aplaude para animar –acompaña su explicación con el gesto de batir palmas rítmicamente–, y para mostrar su disgusto solo dice «Uuuuuuhh». Aquí gritan mucho –y reproduce con gestos los gritos que suelen llegar desde el público–».

Excompañera de Egozkue y Pena

Al mencionar a Naiara Egozkue, actual jugadora del At. Guardés, con la que coincidió en su última temporada en Leverkusen, o a Nerea Pena, a la que conoció en el FTC húngaro, se le ilumina el rostro. «Nos llevamos muy bien. Con Naiara, cuando fui a Budapest, le pregunté sobre Nerea y me dijo «siiií, es una de mis amigas –Egozkue y Pena, ambas navarras, coincidieron varias temporadas en Itxako–». Ahora somos amigas las tres, y claro, ellas están muy contentas de que yo esté aprendiendo castellano, porque con Nerea solo hablaba en inglés y con Naiara en inglés y un poco en alemán».

Laura Steinbach, cuyo padre Klaus fue nadador olímpico y medallista en Munich'72 y Montreal'76 –y después presidente del Comité Olímpico de Alemania–, pudo haber seguido la estela de su familia, «pero de nadar... Ahora solo practicamos en vacaciones con nuestros abuelos y nuestros primos. También empecé a jugar a bádminton, pero no me gustaba hacer deporte sola. Es un poco aburrido para entrenar… Entrenar y jugar en equipo es mucho mejor».

Ella empezó a acompañar a su hermano a jugar a balonmano, y con 18 años ya estaba en la selección juvenil alemana, al año siguiente en la junior, y en abril de 2006 (con 20 años) debutaba en la absoluta con Croacia, con la que se ha alineado en 116 ocasiones, marcando 241 goles. Fue olímpica en Pekín 2008, una experiencia que le emocionó y que le gustaría volver a repetir, «aunque es muy difícil», porque Alemania no se clasificó para el Mundial de Dinamarca de diciembre, aunque posteriormente recibió una invitación de la IHF. Pero será complicado que consiga un billete para Rio.

Y ahora está aquí. Mejora su castellano cada día en Gasteiz, y luego tratará de buscar un trabajo acorde a su formación académica –ya lo hizo en su etapa en Leverkusen–, mientras ayuda a que su nuevo club escale posiciones en el ranking de la Liga. No se pone metas, «ya lo veremos en mayo… Pero soy una jugadora, y siempre quiero ganar. Al final, cuando acabe la temporada, veremos donde estamos».

Hemos empezado muy bien, pero en octubre y noviembre llegan partidos muy importantes para nosotras, con rivales muy fuertes, donde podremos ver donde estamos realmente.

Iker [Romero] se retiraba para volver a casa con su familia y decidimos vivir juntos. Yo pensé en buscar un equipo cerca de Vitoria, y así empezó todo.

Aquí la gente se comporta de forma muy diferente en las gradas. En Alemania solo dan palmas para animar o dicen ¡Uuuuuuuuh! para protestar, y aquí gritan mucho.