Aritz INTXUSTA

Aumenta el gasto en los Presupuestos, pero las losas que dejó UPN subsisten

A la espera de qué matices introduzca el Parlamento al anteproyecto de Presupuestos, las cuentas prevén un importante aumento del gasto, aunque condicionado por la sumisión navarra al Estado, por lo que no alcanzará la reversión total de los recortes.

El Parlamento navarro ha reducido al mínimo su actividad para centrarse en sacar adelante la Ley de Presupuestos, de la que depende la capacidad ejecutiva del Gobierno de Uxue Barkos para todo el 2018. Se trata de decidir dónde se gastarán los 4.157.610.426 euros que determinarán qué se puede hacer y qué no.

Estos 4.157 millones son lo que se denomina techo de gasto y nacen de una estimación de lo que se ingresará vía impuestos, más el margen de déficit fijado en la Ley de Estabilidad Presupuestaria estatal a la que Nafarroa está sometida. A esta cantidad se resta el pago de la deuda, por lo que la cifra real de gasto es de 3.883 millones, 151,8 más que el año pasado (un 4% más). Esta línea de incremento de gasto se sustenta en la mejora económica apoyada en la reforma fiscal de 2015 que atajó la sangría en la recaudación por las bajada de impuestos electoralista de UPN, y los avances en el Convenio.

El anteproyecto de Presupuestos que llega al Parlamento es técnicamente bueno. El consejero Mikel Aranburu es de lo más relevante que tiene el Gobierno, si bien EH Bildu ha criticado que no se hayan abierto a una mayor participación. Aranburu es inspector de Hacienda, ha reforzado la lucha contra el fraude con acierto. En 2017 se recaudó un 7,5% más que en 2015 por esta vía.

Los gastos por partidas

Desde que llegó el cambio, el gasto público ha aumentado un 12,3% –podría subirse una décima más (40 millones) si Mariano Rajoy aprueba sus cuentas en Madrid y se eleva el margen de déficit–, lo que supone un paso adelante en la reversión de recortes. Aun así, sueldos, gastos ordinarios, peajes en la sombra, etc. siguen consumiendo tres cuartas partes del dinero disponible. Esto hace que todo vaya mucho más lento de lo deseable. Sí que es cierto, por otro lado, que la mayoría del esfuerzo económico se está haciendo en el denominado gasto social (Salud, Educación y Derechos Sociales). El anteproyecto destina a este apartado el 55% del presupuesto, 41 millones más que el año anterior.

En Salud, destaca la inyección económica para Atención Primaria (hasta los 154 millones de euros) que irá a reforzar personal y la adquisición de ecógrafos, equipos de rayos, etc. En cuanto a obras, se reformará el centro de salud de Tafalla y el de Doneztebe. También se completará la reversión de las cocinas hospitalarias. Asimismo, se consignan 1,5 millones a reducir listas de espera y se amplían las ayudas al copago.

En lo que se refiere a la Educación, los esfuerzos más destacables se verán en: las escuelas 0-3, la renovación de infraestructuras (30% más) y el aumento de becas y ayudas a la gratuidad de libros. Destaca la partida de 2,5 millones para implantar nuevos grados de Medicina en la UPNA. Pese a todo ello, EH Bildu se ha mostrado crítico con que no se incremente el gasto en personal, que impide la reversión de los recortes de los ratios y las horas lectivas del profesorado. Este partido también insiste en un mayor control a la subvención de la enseñanza concertada.

Los cambios en los apartados englobados como Derechos Sociales tienen matiz político, pues se eliminan las partidas nominales para la CEN. Uno de los proyectos más ambiciosos es el Plan de Empleo (46,5 millones en 2018) y se consolidan los incrementos en ayudas a los más necesitados. No obstante, persisten las críticas por el elevado nivel de privatización del sector.

Uno de los departamentos con mayor incremento de la inversión es Desarrollo Rural. Su financiación se ha ampliado en un 20% en tres años. Aun así, las mejoras serán tímidas, pues su presupuesto está siendo ahogado por el canon del Canal. Y en cuanto a Desarrollo Económico, centrará sus esfuerzos en la I+D+i y a planes comarcales de desarrollo. Por su parte, la Consejería de Interior, Presidencia y Justicia tiene su gasto comprometido por la subida del 1,5% del sueldo del funcionariado (la mayor posible).

Las consejería más modesta, Relaciones Ciudadanas, creará un Instituto de la Memoria y hará un esfuerzo por dotar de músculo a los servicios de traducción y formación en euskara para los funcionarios (sin verse una apuesta firme por el impulso del euskara a través de euskaltegis y medios de comunicación).

Y, en último término, Cultura reforzará ferias y exposiciones, pero tiene una losa muy importante con el Navarra Arena, al que dedicará 6,6 millones con el compromiso de abrirlo al público.

 

El Parlamento tumba las tres enmiendas a la totalidad a la reforma fiscal

Una de las particularidades de las cuentas de Nafarroa es que parten de un delicado acuerdo a cuatro. La primera prueba de fuego la pasaron ayer, cuando el Parlamento rechazó las enmiendas a la totalidad a las modificaciones fiscales, que en esta ocasión eran pocas y no generarán más recaudación (solo un 0,2% más según los cálculos de Hacienda). Se ha añadido más progresividad y alguna medida que favorece a las familias numerosas y a la desgravación por vivienda, pero se trata de una línea continuista. UPN, PSN y PP las criticaron pidiendo una rebaja general de los tributos, extremo que debiera generar contradicciones al PSN, pero que no lo hace. Por otro lado, que exista un acuerdo no quiere decir que todo esté cerrado, todavía está abierta la vía de las enmiendas parciales para tocar los Presupuestos. EH Bildu exigirá que si se amplía el margen de déficit el dinero no vaya a pagar la deuda, y lo mismo si se cierra el Convenio y hay devolución (podrían ser unos 200 millones).