13/07/2018

El maestro coreano Hong Sang-soo se encuentra en su periodo más fecundo
Mikel INSAUSTI
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El pasado año el maestro coreano Hong Sang-soo, que venía de ganar en Donostia el Premio a la Mejor Dirección por “Lo tuyo y tú” (2016), rodó cuatro largometrajes seguidos, y todos ellos al mismo nivel de exigencia crítica, siendo calificados con las puntuaciones más altas. Durante tan fecundo periodo ha hecho “La cámara de Claire”, “The Day After”, “En la playa sola de noche” y “Grass”. El orden de distribución ha sido otro, y el que se estrena ahora es el título inicial. Pero con este singular cineasta no hay miedo a perderse, porque el gran misterio de su cine consiste en realizar siempre la misma película, una y otra vez, pero sin repetirse y logrando que en cada nuevo tratamiento parezca distinta. Lo peculiar de su estilo le permite no tener que preparar mucho un rodaje, una ventaja que le posibilitó el poder filmar durante tres jornadas de estancia en el festival de Cannes “La cámara de Claire”, aprovechando un descanso de la actriz Isabelle Huppert en medio de sus trabajos en el mercado francófono.

Decir que se trata de una pequeña película que apenas dura setenta minutos no resuelve mucho, estando de por medio el talento improvistativo y desconcertante de Hong Sang-soo, dada su capacidad para sacarse raras joyas fílmicas de la chistera. Le basta con dejar que la invitada Isabelle Huppert y su actual musa coreana Kim Min-hee charlen amigablemente para crear situaciones y momentos llenos de verdad, con el fondo habitual de mesas de bar o miradores en la playa.

La excusa argumental que une a estas dos mujeres de culturas tan alejadas está dibujada de nuevo por la figura universal del triángulo amoroso, ya que la extranjera ha sido despedida de su trabajo como asistenta de una distribuidora asiática por su jefa a causa de los celos, al haberse convertido en la amante del director de la película presentada en Cannes.